Cuando nació mi pequeño Mateo hace casi 4 meses, volví a enfrentarme a esa sed insaciable que recordaba de mis experiencias anteriores con la lactancia. Como madre lactante, es fundamental beber entre 2,5 y 3 litros de agua diarios, aproximadamente 700 ml más que una mujer no lactante. Esta cantidad puede variar según cada madre, pero es esencial mantenerse bien hidratada para asegurar una buena producción de leche y nuestro propio bienestar.
Beneficios de una correcta hidratación para madres lactantes
La hidratación adecuada durante la lactancia no es negociable, chicas. Después de tres niños, puedo aseguraros que beber suficiente agua marca una diferencia brutal. La Dra. Martínez, mi pediatra del Centro de Salud de Benimaclet, siempre insiste en que una buena hidratación:
- Favorece la producción óptima de leche materna
- Previene el estreñimiento (¡ese gran enemigo postparto!)
- Mejora nuestros niveles de energía (que bien sabemos que escasean)
- Ayuda a la recuperación del cuerpo tras el parto
- Contribuye a mantener la piel hidratada
Con Lucas, mi primer hijo, estaba tan concentrada en hacer todo «perfecto» que a veces olvidaba beber agua. ¡Menudo error! Notaba que me costaba más producir leche y acababa agotadísima.
¿Cómo saber si estás bebiendo suficiente agua durante la lactancia?
Esta es una pregunta que nos hacemos muchas. Mi matrona del Hospital La Fe me enseñó un truco infalible: observar el color de la orina. Si es transparente o amarillo muy claro, ¡enhorabuena! Estás bien hidratada. Si es amarillo oscuro, necesitas aumentar tu ingesta de líquidos urgentemente.
Otros indicadores de que necesitas beber más agua son:
- Sensación constante de sed (¡escucha a tu cuerpo!)
- Dolor de cabeza frecuente
- Sequedad en labios y piel
- Sensación de fatiga extrema
- Disminución en la producción de leche
5 Métodos para aumentar tu consumo de agua en 2023
Después de tres lactancias, he perfeccionado mis estrategias para mantenerme hidratada, incluso en los veranos valencianos que son de órdago:
- Botella de agua personalizada: Tengo una botella de 1 litro que llevo a todas partes. Con Mateo he comprado una con marcas horarias que me recuerda cuánto debo beber.
- Infusiones y agua saborizada: Las tisanas de hinojo o anís estrellado no solo hidratan sino que pueden favorecer la producción de leche. En el Mercado de Ruzafa encuentro hierbas frescas buenísimas.
- Aplicación de recordatorio: Uso una app que me avisa cada hora para beber agua. Con la liada de tener tres niños, a veces se me pasa el día sin acordarme.
- El vaso de agua obligatorio: Como suelo decir a las madres de mi grupo «Madres Unidas Valencia», pon un vaso de agua junto a tu rincón de lactancia y bébelo entero cada vez que des el pecho.
- Alimentos hidratantes: Incorporo pepino, sandía, naranja valenciana y melón de Alboraia a mi dieta diaria. ¡Son casi un 90% agua!
Hidratación durante la lactancia: ¿Qué dice la experiencia real?
Ay, si pudiera volver atrás con lo que sé ahora… Con Emma, mi segunda, ya había aprendido la lección y llevaba mi botella de agua a todas partes. Pero con Mateo he descubierto que la constancia es clave.
Mi amiga Sofía, que es enfermera en el Hospital Clínico, siempre dice que «la leche no sale de la nada, sale del agua que bebes». Y tiene toda la razón del mundo.
En las reuniones de lactancia en el Centro de Salud de Serrería, todas coincidimos en que los días que bebemos menos agua, notamos cambios en nuestra producción de leche.
Errores comunes al hidratarse durante la lactancia y cómo evitarlos
¡Ojo con estos fallos que cometemos muchas sin darnos cuenta!
- Sustituir agua por refrescos o café: El café deshidrata, y los refrescos aportan azúcares innecesarios. Intenta que el agua sea tu bebida principal.
- Esperar a tener sed: La sed es un síntoma tardío de deshidratación. Bebe regularmente aunque no tengas sed.
- Olvidar hidratarse por la noche: Junto a la cuna de Mateo siempre tengo una botellita de agua para las tomas nocturnas.
- No ajustar la ingesta según el clima: En Valencia, con estos veranos que nos asamos, necesitamos aumentar el consumo de agua. Con Lucas sufrí un golpe de calor por no hidratarme lo suficiente en agosto, no cometáis mi error.
Anoche mismo, después de un día agotador corriendo entre el colegio de Lucas, las clases de pintura de Emma y las tomas de Mateo, me di cuenta que apenas había bebido un vaso de agua en todo el día. ¡Menos mal que Miguel me lo recordó!
¿Puede el exceso de agua afectar la lactancia?
Aunque es raro, beber cantidades excesivas de agua (más de 4 litros diarios) podría diluir los electrolitos en sangre. La clave está en escuchar al cuerpo y mantener un equilibrio saludable.
Mamás, la lactancia es una etapa preciosa pero exigente. Cuidarnos es fundamental para poder cuidar a nuestros pequeños. Beber suficiente agua es un acto de amor hacia nosotras mismas y hacia nuestros bebés.
Si tenéis dudas o queréis compartir vuestros trucos para manteneros hidratadas, dejadme un comentario. Pronto publicaré sobre cómo combinar la lactancia con la vuelta al trabajo, otro reto al que me enfrentaré en unas semanas con Mateo.
¡Un abrazo desde Valencia y recordad llevar siempre vuestra botella de agua!