¡Hola mamás y papás! Soy Isabella, madre de tres pequeños tesoros (Lucas de 7, Emma de 4 y el pequeñito Mateo de apenas 3 meses) y hoy quiero compartir con vosotros uno de esos temas que nos genera tantas dudas con la llegada de nuestro bebé: cómo bañar correctamente a nuestro recién nacido.
Recuerdo perfectamente cuando llegamos a casa con Lucas, nuestro primogénito. Miguel y yo nos miramos frente a la bañerita como si tuviéramos delante un complicadísimo problema de ingeniería. ¡Menudo pánico! Siete años y tres niños después, puedo decir que he aprendido muchísimo sobre este ritual tan especial, y hoy quiero compartir todo lo que la experiencia (y algunos errores) me han enseñado.
Los básicos del baño del recién nacido: preparación es todo
Antes de empezar con el baño propiamente dicho, la preparación es fundamental. Como siempre digo a las madres en mi grupo «Madres Unidas Valencia», con un recién nacido necesitas tener todo a mano antes de empezar. Y cuando digo todo, es TODO.
Con Mateo, nuestro pequeñín que nació con 37 semanas, aprendí a preparar:
- Toalla suave (preferiblemente con capucha)
- Esponja natural o gasa suave
- Jabón neutro específico para bebés
- Crema hidratante sin perfume
- Pañal limpio
- Ropa limpia
- Un cambiador cerca y preparado
La temperatura de la habitación debe estar entre 24-26°C. En nuestro apartamento cerca de Jardines del Real, las corrientes de aire son frecuentes, así que siempre cierro todas las ventanas media hora antes.
La temperatura del agua debe ser aproximadamente 37°C, similar a la temperatura corporal. Con Lucas solía comprobarla con el codo, pero después de un susto (el agua estaba más caliente de lo que percibí), ahora uso un termómetro de baño. ¡Merece la pena la inversión!
¿Cuándo empezar a bañar a tu recién nacido? Lo que me enseñó cada uno de mis hijos
Con Lucas, nuestra pediatra, la Dra. Fernández, nos recomendó esperar hasta que se cayera el cordón umbilical. Esto ocurrió al séptimo día y mientras tanto, le hicimos limpieza por partes con una esponja húmeda.
Con Emma fuimos más experimentados y seguimos el mismo consejo, pero su cordón tardó casi 10 días en caerse completamente. Durante ese tiempo, la limpieza del cordón con alcohol de 70° fue fundamental.
Con Mateo, que nació algo prematuro, fuimos especialmente cuidadosos. La Dra. Fernández nos recomendó esperar un par de días más tras la caída del cordón para asegurarnos que la zona estaba completamente cicatrizada.
En general, la recomendación actual es:
- Antes de la caída del cordón: limpieza por partes con esponja húmeda
- Después de la caída: baños cortos (3-5 minutos) en agua tibia
Frecuencia del baño: ¿cada día o no? Mi experiencia con tres niños diferentes
Aquí viene uno de esos temas donde la teoría y «lo que hacemos en la vida real» no siempre coinciden. La Dra. Fernández nos explicó que no es necesario bañar al bebé a diario, ya que su piel es muy delicada y puede resecarse.
Con Lucas, primeriza y perfeccionista como era, le bañaba religiosamente cada día. ¿El resultado? Su piel se resecó bastante y tuvimos que lidiar con algo de dermatitis.
Con Emma aprendí la lección y redujimos a 3-4 veces por semana, limpiando diariamente las zonas importantes (carita, manos, pliegues y zona del pañal).
Con Mateo hemos encontrado el equilibrio perfecto: baño completo 2-3 veces por semana y el resto de días limpieza por partes. Su piel está perfecta y, además, siendo sincera, con tres niños en casa y Emma comenzando en su nueva escuela este año, ¡tampoco tengo tiempo para baños diarios elaborados!
Paso a paso: cómo baño a mi recién nacido Mateo
Después de probar diferentes técnicas con mis tres pequeños, esta es mi rutina actual con Mateo:
- Preparación completa: Reúno absolutamente todo lo necesario y compruebo la temperatura del agua (37°C) con el termómetro.
- Posición segura: Coloco una toalla en el fondo de la bañera para evitar resbalones. Con Lucas solía usar una bañera grande, pero he descubierto que las bañeras específicas para bebés son mucho más prácticas y seguras.
- La técnica del «brazo de soporte»: Con mi brazo y mano izquierda sostengo la cabecita y espalda de Mateo (agarro su hombro/axila más lejana), mientras uso mi mano derecha para lavarle suavemente. Miguel se ríe de mi «técnica profesional», pero funciona perfectamente.
- Orden de lavado: Siempre de lo más limpio a lo menos limpio.
- Primero la carita, solo con agua (sin jabón)
- Cabecita con jabón muy suave
- Cuello, tronco y brazos
- Piernas
- Por último, la zona del pañal
- Aclarado cuidadoso: Me aseguro de eliminar todo el jabón, especialmente en los pliegues. Con Emma tuvimos problemas de irritación porque no aclaraba bien detrás de las orejas y en los pliegues del cuello.
- Secado inmediato: Seco a Mateo rápidamente, prestando especial atención a los pliegues. Los bebés pierden calor muy rápido cuando están mojados.
Cuidados especiales según las estaciones en Valencia
Viviendo en Valencia, nuestro clima mediterráneo requiere algunas adaptaciones según la época del año:
En verano (que es cuando nació Mateo):
- Baños ligeramente más frecuentes por el calor
- Uso crema hidratante más ligera
- Vigilancia extra de posibles irritaciones en pliegues por el sudor
En invierno (cuando nació Lucas):
- Calefacción encendida en el baño media hora antes
- Baños más cortos para evitar enfriamientos
- Crema hidratante más densa
- Una capa extra de ropa inmediatamente después del baño
Una cosa que aprendí de mi madre, y que aplico especialmente en invierno, es calentar la toalla ligeramente antes de sacar a Mateo del agua. La coloco cerca del radiador mientras le baño, y así el cambio de temperatura no es tan brusco.
Productos que realmente funcionan vs los que son marketing
Después de gastarme una fortuna con Lucas en todo tipo de productos «imprescindibles», he aprendido que menos es más cuando se trata de la piel de un recién nacido.
Lo único que realmente necesitas es:
- Un jabón suave sin perfume (utilizamos uno de farmacia recomendado por la Dra. Fernández)
- Una crema hidratante básica sin aditivos
Con Emma caí en la tentación de productos con aromas «relajantes» para el baño, pero nuestra pediatra nos explicó que podían ser potenciales irritantes. Con Mateo hemos vuelto a lo básico y su piel está perfecta.
Lo que sí recomiendo invertir es en una buena bañera ergonómica. Después de probar tres tipos diferentes, la que tiene un soporte inclinado nos ha salvado la espalda a Miguel y a mí.
Cómo integrar el baño en la rutina familiar con hermanos mayores
Este ha sido uno de mis mayores retos con la llegada de Mateo. ¿Cómo mantener a Lucas y Emma entretenidos mientras baño al pequeño?
Con Lucas y Emma descubrimos que involucrarlos en el proceso funciona mucho mejor que mantenerlos alejados. Les asignamos «trabajos especiales»:
- Lucas es el «encargado de la temperatura» y le dejo comprobar con el termómetro si el agua está bien
- Emma es la «asistente de toallas» y se encarga de tener lista la toalla cuando saco a Mateo
Esta participación no solo me ayuda prácticamente, sino que además elimina posibles celos y crea un bonito vínculo entre hermanos.
En las tardes especialmente complicadas, cuando Lucas tiene entrenamiento de fútbol y Emma está cansada después de su clase de arte, optamos por la «limpieza rápida» en lugar del baño completo. La flexibilidad es clave cuando tienes tres niños.
Señales de que algo no va bien durante el baño
A lo largo de estos siete años como madre, he aprendido a identificar cuándo algo no va como debería durante el baño:
- Si el bebé llora de manera inconsolable (no el lloriqueo normal de algunos bebés que simplemente no disfrutan el baño)
- Si aparecen rojeces o irritaciones que no desaparecen en unas horas
- Si la piel se muestra extremadamente seca o escamosa
- Si observas cualquier reacción inusual después de usar un producto nuevo
Con Lucas tuvimos un episodio de dermatitis atópica que identificamos precisamente después del baño. Si tienes cualquier duda, como hicimos nosotros, consulta inmediatamente con tu pediatra.
Transformando el baño en un momento de vínculo especial
Con el paso del tiempo y la experiencia de tres hijos, he aprendido que el baño puede ser mucho más que una tarea de higiene. Es una oportunidad maravillosa para conectar con nuestro bebé.
Con Mateo aprovecho este momento para cantarle las mismas nanas valencianas que mi abuela me cantaba a mí. Le hablo constantemente, le describo lo que estoy haciendo, y observo cómo sus ojitos me siguen con atención.
Miguel ha convertido el baño de los sábados en su momento especial con Mateo. Es precioso ver cómo este arquitecto serio se derrite completamente hablándole con esa vocecita que solo sacamos con los bebés.
Conclusión: cada bebé, un mundo diferente
Como siempre digo, cada niño es un mundo, pero espero que mi experiencia con Lucas, Emma y el pequeño Mateo te sirva de guía. El baño del recién nacido puede generar inseguridad al principio, pero con un poco de práctica se convierte en una rutina placentera para todos.
Lo más importante es la seguridad, la temperatura adecuada, y convertirlo en un momento de conexión y disfrute con tu bebé. Los productos caros y las técnicas complicadas son completamente secundarios.
Ahora que Mateo está entrando en su cuarto mes, estamos descubriendo que empieza a disfrutar mucho más del agua, chapoteando y sonriendo. Próximamente os contaré cómo estamos adaptando el baño a esta nueva etapa en la que ya tiene mejor control de su cabecita.
Cuéntame en los comentarios cómo has manejado el baño con tus pequeños, ¡siempre aprendo tanto de vosotras! Y si tenéis alguna canción especial para el momento del baño, ¡compartidla conmigo!
Un abrazo desde Valencia, donde hoy Mateo ha tenido su baño mientras Lucas terminaba los deberes de matemáticas (¡con algo de ayuda de mamá entre aclarado y aclarado!)
Isabella