Dolor Abdominal Durante el Embarazo: ¿Cuándo es Normal y Cuándo Preocuparse?

Recuerdo perfectamente aquel susto durante mi embarazo de Lucas. Estaba en la semana 16, preparando materiales para mis clases, cuando sentí un dolor punzante en el bajo vientre. Como primeriza, entré en pánico y llamé a mi ginecóloga inmediatamente. Resultó ser simplemente el ligamento redondo estirándose para acomodar a mi bebé en crecimiento. Algo completamente normal que nadie me había mencionado.

A lo largo de mis tres embarazos he experimentado diversos tipos de dolor abdominal, algunos inofensivos y otros que requerían atención. Hoy quiero compartir mi experiencia y lo que he aprendido sobre este tema que preocupa a tantas embarazadas.

Dolores abdominales comunes y normales durante el embarazo

El cuerpo femenino experimenta cambios extraordinarios durante la gestación, y muchos de ellos pueden causar molestias abdominales perfectamente normales:

Dolor por estiramiento de ligamentos (dolor del ligamento redondo)

Este fue mi primer susto con Lucas, como mencioné. Se caracteriza por:

  • Dolor agudo y punzante en uno o ambos lados del abdomen o la ingle
  • Aparece al cambiar de posición, levantarse bruscamente o toser
  • Es más común a partir del segundo trimestre

Con Emma lo experimenté antes, alrededor de la semana 14, probablemente porque mi útero ya estaba «entrenado» del embarazo anterior. Con Mateo, sorprendentemente, apenas lo noté.

Gases y estreñimiento

¡Ay, este tema del que nadie habla lo suficiente! La progesterona relaja toda la musculatura lisa, incluida la intestinal, provocando:

  • Sensación de hinchazón y presión abdominal
  • Dolor difuso que cambia de lugar
  • Molestias que empeoran después de comer

Con Emma sufrí un estreñimiento terrible durante el segundo trimestre. La combinación de progesterona, suplementos de hierro y menor actividad física (coincidió con el verano valenciano) creó la tormenta perfecta. Mi matrona del centro de salud de Benimaclet me recomendó aumentar la fibra y el agua, lo que ayudó considerablemente.

Contracciones de Braxton Hicks

Estas «contracciones de práctica» pueden aparecer desde el segundo trimestre:

  • Endurecimiento temporal del abdomen
  • Sensación de presión más que de dolor agudo
  • Desaparecen con el cambio de posición o al hidratarse

Con Lucas no las identifiqué hasta muy avanzado el embarazo. Con Emma y Mateo ya sabía reconocerlas desde el segundo trimestre. Recuerdo estar en una reunión de padres en el colegio de Lucas durante mi embarazo de Mateo y notar cómo mi abdomen se endurecía momentáneamente. La experiencia te da una tranquilidad que no tienes en el primer embarazo.

Dolor por presión sobre órganos internos

A medida que el bebé crece, presiona otros órganos:

  • Molestias en la parte superior del abdomen por presión sobre el estómago
  • Sensación de dificultad para respirar cuando presiona el diafragma
  • Dolor en la zona de las costillas, especialmente en el lado derecho

Con Emma, que fue mi bebé más grande y se posicionó muy arriba, la presión sobre mis costillas en el tercer trimestre era tan intensa que encontrar una posición cómoda para dormir se convirtió en un desafío diario. Miguel bromea diciendo que en esa época yo construía «fortalezas de almohadas» en nuestra cama.

Dolor relacionado con el crecimiento uterino

El útero crece de manera extraordinaria durante el embarazo:

  • Sensación de pesadez en el bajo vientre
  • Presión pélvica, especialmente al avanzar el embarazo
  • Molestias difusas que aumentan con la actividad y mejoran con el descanso

Durante las mañanas cuando llevaba a Lucas y Emma al colegio durante mi embarazo de Mateo, notaba especialmente esta pesadez. Aprendí a usar una faja prenatal recomendada por mi fisioterapeuta para los días de mayor actividad, lo que me proporcionó un alivio considerable.

¿Cuándo el dolor abdominal es motivo de preocupación?

Aunque muchos dolores son normales, hay señales que nunca debemos ignorar:

Dolor abdominal severo y persistente

Un dolor intenso que no cede debe ser evaluado inmediatamente. Con Emma, en la semana 32, experimenté un dolor muy fuerte en el lado derecho. No dudé en acudir a urgencias, donde descartaron apendicitis (más común en embarazadas) y diagnosticaron una infección urinaria que no había dado otros síntomas.

Dolor acompañado de sangrado vaginal

Esta combinación siempre requiere atención médica urgente. Durante mi primer trimestre con Lucas tuve un pequeño sangrado con dolor leve tipo menstrual. Afortunadamente, la ecografía mostró que todo estaba bien, pero la Dra. Fernández me explicó que fue correcto buscar atención inmediata.

Dolor con fiebre, vómitos o diarrea

Estos síntomas pueden indicar una infección u otra complicación que requiere tratamiento. Con Mateo, a las 20 semanas, tuve un episodio de gastroenteritis que me provocó dolor abdominal con diarrea y algo de fiebre. Requirió ingreso para hidratación intravenosa y monitorización.

Dolor tipo cólico regular (posibles contracciones)

Si el dolor viene y va regularmente antes de la semana 37, podría tratarse de contracciones prematuras:

  • Se intensifica progresivamente
  • Tiene un patrón regular que se puede cronometrar
  • Se acompaña de presión pélvica o cambios en el flujo vaginal

Con Emma tuve un susto en la semana 34 con contracciones regulares cada 10 minutos. En el hospital me dieron medicación para detenerlas y todo quedó en un aviso. Finalmente, nació a término completo en la semana 41+3.

Dolor en la parte superior derecha del abdomen

Este dolor específico, especialmente si se acompaña de hinchazón, dolor de cabeza o alteraciones visuales, puede indicar preeclampsia. Afortunadamente, no experimenté esto en ninguno de mis embarazos, pero una compañera del grupo «Madres Unidas Valencia» sí lo vivió y gracias a la detección temprana todo salió bien.

Estrategias para aliviar el dolor abdominal normal durante el embarazo

A lo largo de mis tres embarazos, descubrí varias formas de manejar las molestias abdominales cotidianas:

Para el dolor por estiramiento de ligamentos

  • Cambios de posición graduales: Levantarse o girarse lentamente
  • Almohada de embarazo: Con Mateo invertí en una buena almohada en forma de U que me permitía apoyar tanto la barriga como la espalda
  • Baños tibios: No demasiado calientes, pero lo suficiente para relajar la musculatura
  • Faja prenatal: Para días de mayor actividad, especialmente en el tercer trimestre

Para los problemas digestivos

  • Alimentación fraccionada: Comer menos cantidad más veces al día
  • Evitar alimentos flatulentos: Con Emma descubrí que las legumbres y el brócoli, que normalmente adoro, me provocaban una hinchazón terrible
  • Infusiones digestivas: La manzanilla y el hinojo fueron mis grandes aliados, siempre consultando antes con mi matrona
  • Masaje abdominal suave: En el sentido de las agujas del reloj para facilitar el tránsito intestinal

Para las Braxton Hicks

  • Hidratación adecuada: Aumentar la ingesta de agua si aparecen con frecuencia
  • Cambio de actividad: Si aparecen mientras camino, sentarme; si aparecen estando sentada, caminar un poco
  • Técnicas de respiración: Las mismas que aprendí en preparación al parto resultaron útiles
  • Baño tibio relajante: Especialmente efectivo por la noche cuando solían intensificarse

Para la presión sobre órganos internos

  • Buena postura: Mi fisioterapeuta me enseñó cómo sentarme y estar de pie correctamente para minimizar la presión
  • Ejercicios de estiramiento suave: Especialmente efectivos para aliviar la presión en las costillas
  • Ropa adecuada: Nada que comprima la zona abdominal
  • Dormir semi-incorporada: Con Emma empecé a dormir con varias almohadas para elevar el tronco cuando la presión sobre el diafragma era intensa

Aplicando lo que aprendí como maestra sobre la importancia de escuchar al cuerpo, con cada embarazo fui más consciente de las señales que me enviaba el mío y más proactiva en buscar soluciones antes de que las molestias se intensificaran.

Mi experiencia personal con los tres embarazos

Cada uno de mis embarazos fue único en cuanto a las molestias abdominales:

Con Lucas: La incertidumbre del primer embarazo

Como mencioné al principio, el dolor del ligamento redondo me dio un buen susto. También experimenté bastantes molestias por gases, algo que me daba vergüenza comentar hasta que mi ginecóloga me preguntó directamente.

En el tercer trimestre, Lucas se colocó en posición posterior (mirando hacia mi abdomen en lugar de hacia mi espalda), lo que me provocó un dolor lumbar que irradiaba hacia el abdomen. Las sesiones con la fisioterapeuta prenatal y ejercicios específicos en el balón de parto ayudaron a que finalmente rotara a una posición más favorable.

Con Emma: El embarazo de verano

Emma decidió crecer durante el verano valenciano, lo que añadió el factor calor a todas las molestias. La hinchazón y la retención de líquidos fueron mucho más notables que con Lucas.

El estreñimiento fue mi mayor batalla, junto con la acidez en el tercer trimestre. Descubrí que dormir ligeramente incorporada y no cenar demasiado tarde marcaban una gran diferencia.

También tuve ese susto de contracciones prematuras que mencioné. Después de aquello, tomé más en serio la recomendación de descansar más y reducir actividades. No fue fácil con Lucas, que entonces tenía 3 años y rebosaba energía.

Con Mateo: El embarazo de la experiencia

Con Mateo, mi tercer embarazo a los 33 años, sentí que mi cuerpo sabía exactamente qué estaba haciendo. Las molestias aparecieron antes (mi útero ya estaba «entrenado»), pero las supe manejar mejor.

La infección urinaria que mencioné fue la única complicación real. El resto fueron las molestias habituales del crecimiento uterino y la presión sobre otros órganos.

El mayor desafío fue logístico: manejar las molestias propias del embarazo mientras cuidaba de dos niños activos. La faja prenatal y el apoyo de Miguel fueron fundamentales para llegar al final del embarazo con energía.

En teoría perfecto, en la práctica estos dolores y molestias se experimentan mientras seguimos con nuestra vida diaria, trabajando, cuidando de otros hijos, llevando la casa. Con Mateo aprendí a no ser heroína y a pedir ayuda cuando la necesitaba, algo que me costó con mis embarazos anteriores.

Cuándo y cómo consultar con los profesionales sanitarios

Después de tres embarazos, este es mi consejo sobre cuándo buscar ayuda:

Cuándo llamar a tu matrona o ginecólogo (puede esperar a consulta):

  • Molestias leves o moderadas sin otros síntomas
  • Dolor que mejora con el reposo o cambios de posición
  • Dudas sobre gases, estreñimiento o acidez
  • Braxton Hicks ocasionales sin patrón regular

Cuándo acudir a urgencias (requiere atención inmediata):

  • Dolor intenso que no cede con reposo
  • Cualquier dolor acompañado de sangrado
  • Dolor con fiebre, vómitos intensos o diarrea severa
  • Contracciones regulares antes de la semana 37
  • Dolor en la parte superior derecha con hinchazón o alteraciones visuales

Con Emma, cuando tuve las contracciones prematuras, dudé si ir a urgencias porque no quería «exagerar». Mi matrona me dio un consejo que siempre recuerdo: «Mejor ir a urgencias diez veces sin necesidad, que no ir la única vez que realmente lo necesitas». Desde entonces, ante la duda, consulto.

Reflexiones finales: Escuchar al cuerpo y confiar en la intuición

Después de tres embarazos, si algo he aprendido sobre el dolor abdominal durante la gestación es la importancia de conocer nuestro propio cuerpo y confiar en nuestra intuición.

Con Lucas, cualquier molestia me generaba ansiedad porque no sabía distinguir lo normal de lo preocupante. Con Emma y Mateo, la experiencia me dio mayor tranquilidad, pero también mayor respeto por las señales de alarma.

Como siempre digo a las madres en mi grupo, especialmente a las primerizas: ninguna pregunta es tonta y ninguna preocupación es exagerada cuando se trata de la salud de tu bebé y la tuya. Los profesionales sanitarios están para acompañarnos y resolver nuestras dudas.

El embarazo es un viaje maravilloso pero también lleno de sensaciones nuevas y a veces desconcertantes. Aprender a distinguir entre las molestias normales del proceso y las señales de alarma es parte del camino hacia la maternidad.

Como siempre digo, cada embarazo es un mundo, pero espero que mi experiencia con Lucas, Emma y el pequeño Mateo te sirva de guía. Y recuerda que esas molestias, por incómodas que sean, son temporales y vienen con la mejor recompensa posible al final del camino.

Cuéntame en los comentarios cómo has manejado tú el dolor abdominal durante el embarazo, ¡siempre aprendo tanto de vosotras! Y ahora, mientras Mateo juega en su mantita de actividades y Lucas y Emma están en el colegio, aprovecharé para hacer esos ejercicios de suelo pélvico que tanto me ayudaron durante los embarazos y que sigo necesitando después de tres hijos.

Deja un comentario