Cuando estaba embarazada de mi pequeño Mateo, recuerdo perfectamente cómo me invadía una fatiga que jamás había experimentado, ni siquiera con mis dos embarazos anteriores. Había días en que después de dejar a Lucas en el colegio y a Emma en su escuela Montessori, regresaba a casa y simplemente no podía mantenerme despierta. Mi marido Miguel bromeaba diciendo que había cambiado mi profesión de maestra por la de «dormilona profesional». ¿Pero es esto normal? ¿Es el sueño excesivo durante el embarazo algo por lo que preocuparse? Hoy quiero compartir mi experiencia y lo que he aprendido sobre este tema tan común entre las embarazadas.
¿Por qué sentimos tanto sueño durante el embarazo? La ciencia lo explica
El embarazo transforma nuestro cuerpo de formas que ni imaginamos. Como me explicó la Dra. Ferrer, mi ginecóloga aquí en Valencia, durante el primer trimestre experimentamos un verdadero «tsunami hormonal». Los niveles de progesterona se disparan, y esta hormona tiene un efecto sedante natural. ¡Vaya que lo noté con mis tres embarazos!
Además, nuestro cuerpo está trabajando horas extra. Con Lucas, mi primer embarazo, no entendía por qué me agotaba tanto si «solo» estaba embarazada. Ahora sé que durante esas primeras semanas, el cuerpo está formando la placenta, aumentando el volumen sanguíneo y adaptándose a numerosos cambios metabólicos. Todo esto requiere una cantidad enorme de energía.
La somnolencia en cada trimestre: ¿Qué esperar según avanza el embarazo?
Primer trimestre: El pico de la fatiga extrema
Durante las primeras 12 semanas, la somnolencia suele alcanzar niveles casi incapacitantes. Con Emma, recuerdo quedarme dormida corrigiendo trabajos de mis alumnos a las siete de la tarde. ¡Impensable para mí antes del embarazo!
La mayoría de las mamás del grupo «Madres Unidas Valencia» coincidimos en que esta etapa es la más dura en términos de cansancio. No es casualidad que muchas esperen hasta superar este trimestre para anunciar su embarazo.
Segundo trimestre: El respiro que todas esperamos
Suele llamarse «el trimestre de la luna de miel», y con razón. En mis tres embarazos, noté cómo alrededor de la semana 14-16 empezaba a recuperar mi energía. Con Mateo, aproveché este periodo para preparar la habitación y organizar todo, sabiendo que más adelante volvería el cansancio.
Tercer trimestre: El retorno del sueño
Cuando el bebé crece significativamente, vuelve la somnolencia, aunque por razones diferentes. El peso extra, la dificultad para encontrar posiciones cómodas y las frecuentes visitas nocturnas al baño hacen que el descanso sea interrumpido. Con Lucas, mi primer embarazo, esto me pilló por sorpresa; con Mateo ya sabía que necesitaría reorganizar mis horarios en esta etapa.
5 Causas principales del sueño excesivo durante la gestación
1. Cambios hormonales que alteran nuestro reloj biológico
La progesterona no solo nos da sueño, también altera la calidad del mismo. Como me explicó el Dr. Fernández, pediatra de mis tres hijos, las embarazadas pasamos menos tiempo en fase REM, lo que hace que el descanso sea menos reparador.
2. Anemia gestacional: Cuando el hierro escasea
Con mi segundo embarazo, la Dra. Ferrer detectó que mis niveles de hierro estaban por los suelos. La anemia gestacional afecta a muchas embarazadas y puede intensificar drásticamente la sensación de fatiga. Si te sientes excesivamente cansada, pide a tu médico que revise tus niveles de hemoglobina.
3. Alteraciones del sueño nocturno
¡Qué ironía! Tenemos sueño todo el día, pero por la noche nos cuesta dormir. Durante mi embarazo de Mateo, sufría de síndrome de piernas inquietas que me impedía conciliar el sueño. El resultado: más somnolencia diurna.
4. El trabajo extra del sistema cardiovascular
Nuestro corazón trabaja hasta un 50% más durante el embarazo. Con Emma, que fue un verano especialmente caluroso en Valencia, notaba cómo me fatigaba simplemente al subir las escaleras hasta nuestro piso cerca de Jardines del Real.
5. Factores psicológicos y estrés
No podemos ignorar el impacto del estrés y la ansiedad. Cuando esperaba a Mateo, ya tenía a Lucas y Emma, y la preocupación por cómo manejaría tres niños pequeños me mantenía despierta por las noches, contribuyendo a mi agotamiento diurno.
¿Cuándo debería preocuparme por el exceso de sueño durante el embarazo?
La mayoría de las veces, esta somnolencia es completamente normal. Sin embargo, hay señales de alarma que no debemos ignorar:
- Si el cansancio es realmente incapacitante y no mejora en absoluto durante el segundo trimestre
- Si va acompañado de otros síntomas como mareos intensos, dolor de cabeza persistente o visión borrosa
- Si aparece repentinamente después de un periodo de energía normal
En mi segundo embarazo, experimenté un cansancio extremo que resultó ser anemia. Una vez tratada con suplementos, mejoré considerablemente. Por eso siempre digo a las madres de mi grupo: confía en tu intuición y consulta cualquier duda con tu médico.
Estrategias efectivas para combatir la somnolencia gestacional
Ajustes en la alimentación que marcan la diferencia
Con Mateo aprendí que pequeñas comidas frecuentes mantenían mis niveles de energía más estables. Los hidratos complejos (pan integral, arroz integral) proporcionan energía duradera, mientras que los refinados provocan picos de glucosa seguidos de bajones energéticos.
Una merienda que me salvaba: tostada de pan integral con aguacate y un puñado de frutos secos. Combinación perfecta de hidratos, grasas saludables y proteínas.
El poder de la siesta estratégica
En España tenemos la ventaja cultural de la siesta, ¡aprovechémosla! Durante mi embarazo de Lucas, intentaba resistirme al sueño. Con Emma y Mateo aprendí que una siesta de 20-30 minutos después de comer me permitía funcionar mucho mejor el resto del día.
Actividad física adaptada a cada trimestre
Parece contradictorio, pero el ejercicio moderado combate la fatiga. Con Emma, asistía a clases de natación para embarazadas en la piscina municipal de Valencia. La diferencia en mis niveles de energía los días que nadaba era notable.
Suplementación bajo supervisión médica
Además del ácido fólico y el yodo que todas tomamos, en algunos casos pueden ser necesarios suplementos específicos. El hierro en mi caso fue crucial, pero siempre bajo prescripción médica.
Errores comunes que aumentan la somnolencia durante el embarazo
Durante mis tres embarazos, he cometido algunos errores que aprendí a evitar:
- Exceso de cafeína por la mañana: Aunque parezca que nos ayuda, provoca un bajón mayor por la tarde. Con Mateo reduje a un solo café por la mañana.
- No hidratarse adecuadamente: La deshidratación aumenta la sensación de cansancio. Llevaba siempre una botella de agua, especialmente en los veranos valencianos.
- Cenas copiosas: Con Lucas, cenaba tarde y abundante. Aprendí que esto empeoraba mi calidad de sueño.
- No pedir ayuda: Quizás el error más común entre las madres. Con mi primer embarazo quería demostrarlo todo, con el tercero aprendí a delegar.
¿Cómo apoyar a una embarazada con fatiga extrema? Consejos para parejas y familiares
Miguel, mi marido, aprendió con cada embarazo a ser más comprensivo. Si tu pareja está embarazada y experimenta esta fatiga, algunos consejos:
- Asumir más tareas domésticas sin esperar a que ella lo pida
- No minimizar su cansancio con frases como «es normal, ya pasará»
- Facilitar que pueda descansar, especialmente si ya tenéis otros hijos
- Estar atento a señales de que el cansancio podría indicar un problema médico
Como siempre digo, cada niño es un mundo, y cada embarazo también. La fatiga que experimenté con Mateo fue diferente a la que sentí con Lucas o Emma. Lo importante es escuchar a nuestro cuerpo y buscar el equilibrio entre descansar lo necesario y mantener una vida activa.
Próximamente os contaré cómo estamos manejando las noches ahora que Mateo está entrando en su cuarto mes y Lucas ha comenzado el nuevo curso escolar con actividades extraescolares que coordinar. Mientras tanto, cuéntame en los comentarios cómo has manejado la somnolencia en tu embarazo, ¡siempre aprendo tanto de vosotras!