¿Es seguro tomar café durante la lactancia? Lo que toda madre debe saber

Como madre lactante de mi pequeño Mateo, entiendo perfectamente esa necesidad casi desesperada de una taza de café por las mañanas. Especialmente cuando has pasado la noche en vela con un bebé que decide que las 3 de la madrugada es el momento perfecto para una fiesta. Muchas madres del grupo «Madres Unidas Valencia» me preguntan constantemente si pueden disfrutar de su cafecito mientras amamantan. Hoy quiero compartir lo que he aprendido a través de mi experiencia con mis tres hijos y la información que he recopilado de profesionales.

¿Qué dice la pediatría actual sobre la cafeína durante la lactancia?

Cuando nació Lucas, mi primer hijo, recuerdo haber eliminado por completo el café de mi dieta. ¡Qué error! Estaba agotada y, encima, me privaba de algo que podría haberme ayudado. Con el tiempo, mi pediatra, el Dr. Fernández, me explicó que no era necesario ser tan estricta.

La Asociación Española de Pediatría considera que consumir café con moderación durante la lactancia es generalmente seguro. La clave está en no excederse. Según los estudios actuales, una cantidad moderada de cafeína (unos 200-300 mg diarios, equivalente a 2-3 tazas de café) no suele causar problemas en la mayoría de los bebés amamantados.

Cómo la cafeína afecta a tu bebé durante la lactancia: Datos importantes

La cafeína que consumes pasa a través de la leche materna, pero en cantidades mucho menores de lo que imaginas. Aproximadamente solo un 1% de la cafeína que ingieres llega a tu bebé. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los recién nacidos tardan más tiempo en metabolizar la cafeína.

Con Mateo, que ahora tiene 3 meses, he notado que si me tomo un café a media tarde, por la noche puede estar más inquieto. Esto ocurre porque los bebés pequeños pueden tardar hasta 97 horas en eliminar la cafeína de su sistema, mientras que los adultos lo hacemos en unas 4-5 horas.

Como siempre digo a las madres en mi grupo: «Observa a tu bebé, él te dará las pistas necesarias sobre si le afecta o no».

Beneficios del café para madres lactantes agotadas

No todo son restricciones y preocupaciones. El café también tiene sus ventajas para nosotras, las madres zombi:

  • Mejora el estado de alerta: Fundamental cuando tienes que atender a un bebé y, en mi caso, también a Lucas y Emma.
  • Puede ayudar a prevenir la depresión postparto: Algunos estudios sugieren que el consumo moderado de café podría tener un efecto protector.
  • Momento de autocuidado: A veces, ese ratito de paz con mi taza de café mientras Mateo duerme es mi único momento de tranquilidad en todo el día.

Recuerdo que cuando Emma era pequeña, ese café a media mañana era mi salvavidas para poder luego tener energía para jugar con Lucas, que entonces tenía 3 años y una energía inagotable.

5 Métodos para disfrutar del café siendo madre lactante en 2023

Aplicando lo que aprendí como maestra sobre la importancia de las rutinas, he desarrollado algunas estrategias para disfrutar del café sin afectar a mis pequeños:

  1. Café justo después de amamantar: Así la concentración de cafeína en la leche será menor en la siguiente toma. Esta técnica la aplico especialmente con mi café matutino.
  1. Reducir la intensidad: He cambiado el café solo por café con leche, diluyendo así la cafeína. En las cafeterías valencianas pido «un cortado largo de leche».
  1. Alternativas más suaves: Los días que veo a Mateo más sensible, opto por té verde que tiene menos cafeína o por el descafeinado natural (no el químico).
  1. Limitar el consumo vespertino: Después de las 14:00 intento no tomar café, especialmente desde que noté que Mateo dormía peor si lo hacía.
  1. Hidratación consciente: Por cada taza de café, me aseguro de beber un vaso grande de agua. En verano, con el calor de Valencia, esto es especialmente importante.

Errores comunes al consumir café durante la lactancia y cómo evitarlos

Durante mi experiencia con Lucas cometí algunos errores que ahora, con Mateo, he aprendido a evitar:

Consumir café con el estómago vacío: Esto aumenta la absorción de cafeína. Ahora siempre acompaño mi café con algo de comer, aunque sea una tostada con tomate.

No tener en cuenta otras fuentes de cafeína: El chocolate, algunos refrescos y el té también contienen cafeína. La primera vez que Lucas estuvo especialmente irritable fue después de que yo me comiera media tableta de chocolate negro tras la cena.

Ignorar las señales del bebé: Cada niño es un mundo. Emma nunca mostró sensibilidad a la cafeína, pero Mateo parece notarla más. Es importante observar si tu bebé está más irritable, duerme menos o tiene dificultades para conciliar el sueño tras tu consumo de café.

Culpar siempre al café: A veces atribuimos al café comportamientos del bebé que tienen otras causas. Como cuando pensaba que Lucas dormía mal por mi café, y resultó ser una intolerancia a la proteína de la leche de vaca que yo consumía.

¿Cuándo debería preocuparme si tomo café durante la lactancia?

Esta es una pregunta que me hice mucho con Lucas y que ahora, con la experiencia, puedo responder mejor. Deberías prestar atención si después de consumir café notas en tu bebé:

  • Irritabilidad inusual o llanto excesivo
  • Problemas para dormir o conciliar el sueño
  • Despertares frecuentes (más de lo habitual)
  • Inquietud o hiperactividad
  • Reflujo o malestar digestivo

Con Emma nunca noté ninguno de estos síntomas, pero con Mateo, que nació algo prematuro (a las 37 semanas), he observado que es más sensible, especialmente si tomo café por la tarde.

Si detectas alguno de estos signos, prueba a reducir o eliminar temporalmente el café y observa si hay mejoría. En mi caso, cuando Mateo tenía 6 semanas, eliminé el café durante 5 días y noté que dormía mucho mejor, así que decidí limitar mi consumo a una taza por la mañana.

Alternativas al café para madres lactantes que necesitan energía

En los días en que noto que Mateo está más sensible o cuando ya he alcanzado mi límite de cafeína, recurro a estas alternativas que he ido descubriendo:

  • Achicoria: Un descubrimiento que me recomendó mi suegra y que, sorprendentemente, me ha gustado. La preparo como un café y tiene un sabor similar pero sin cafeína.
  • Rooibos: Este té sudafricano sin teína me ha salvado las tardes. Lo descubrí en una herboristería cerca de Jardines del Real.
  • Maca en polvo: La añado al yogur o a los batidos. Me da energía sin el efecto estimulante de la cafeína.
  • Agua con limón: Parece simple, pero a primera hora de la mañana me despeja casi tanto como un café.
  • Té de jengibre: Cuando necesito ese empujón para llevar a Emma al colegio mientras cargo con Mateo medio dormido.

El café y la producción de leche: ¿Mito o realidad?

Existe la creencia popular de que el café reduce la producción de leche materna. Durante mi lactancia con Lucas, mi madre me repetía constantemente: «No tomes café que se te va a cortar la leche». Sin embargo, según la evidencia científica actual y lo que me ha explicado mi matrona Carmen, el consumo moderado de cafeína no afecta significativamente a la producción láctea.

En mi experiencia personal con mis tres hijos, no he notado cambios en mi producción relacionados con el café. De hecho, con Emma, que fue cuando más café tomaba (tenía a Lucas correteando por toda la casa), tuve una sobreproducción de leche durante los primeros meses.

Lo que sí es cierto es que la cafeína puede tener un efecto diurético leve, por lo que es importante aumentar la ingesta de agua para mantenerse bien hidratada, factor fundamental para una buena producción de leche.

Mi experiencia personal: Del primer hijo al tercero

Con Lucas, mi primer hijo, era tan novata y estaba tan asustada que eliminé por completo el café durante 6 meses. Resultado: estaba agotada, irritable y no disfrutaba plenamente de la maternidad.

Con Emma, me relajé un poco y empecé a tomar una taza por la mañana. Noté que mi estado de ánimo mejoraba y podía gestionar mejor el cuidado de dos niños pequeños.

Ahora con Mateo, he encontrado mi equilibrio: un café por la mañana después de la primera toma y, ocasionalmente, otro a media mañana si la noche ha sido especialmente dura. He aprendido a escuchar tanto a mi cuerpo como a las señales de mi bebé.

Como siempre digo, cada niño es un mundo, pero espero que mi experiencia con Lucas, Emma y el pequeño Mateo te sirva de guía. No se trata de privarse de todo, sino de encontrar ese equilibrio que nos permita ser madres presentes y también cuidar de nosotras mismas.

Y tú, ¿cómo has gestionado el tema del café durante tu lactancia? ¡Cuéntame en los comentarios! Ahora que se acerca septiembre y Lucas volverá al colegio, estoy preparándome mentalmente para esas mañanas ajetreadas en las que un buen café será más necesario que nunca.

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