¿Mi Bebé Está Tomando Suficiente Leche? Señales y Consejos

Isabella Rodrigues

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Recuerdo perfectamente esa angustia. Mateo tenía apenas dos semanas cuando, en mitad de la noche, me encontré mirándolo dormir y pensando: «¿estará tomando suficiente leche?». Con Lucas y Emma también pasé por esa incertidumbre, pero con Mateo, quizás por ser el tercero o por haber nacido algo prematuro, la preocupación se intensificó.

Cuando buscaba información sobre «¿mi bebé está tomando suficiente leche?» encontré recursos valiosos gracias a Aylin, mi vecina de origen turco que también estaba dando el pecho. Hoy quiero compartir todo lo que he aprendido sobre este tema que preocupa tanto a las madres, especialmente a las primerizas.

Señales claras de que tu bebé está bien alimentado

Después de amamantar a tres bebés, puedo decir que la pediatría actual nos ofrece indicadores muy fiables para saber si nuestro bebé está recibiendo suficiente leche:

Pañales mojados y sucios: El indicador más fiable

La Dra. Fernández me lo dejó muy claro con mi primer hijo: «Isabella, cuenta pañales, no mililitros». Y tenía toda la razón. Un bebé bien alimentado debe tener:

  • Primera semana: Al menos 1-2 pañales mojados el primer día, aumentando progresivamente hasta 5-6 diarios al final de la semana.
  • Después de la primera semana: Al menos 6-8 pañales mojados en 24 horas.
  • Deposiciones: En recién nacidos, al menos 3-4 deposiciones amarillentas diarias. Después del primer mes pueden espaciarse (algunos bebés amamantados pueden pasar varios días sin hacer caca y es normal).

Con Mateo, que nació con 37 semanas, fui especialmente meticulosa registrando cada pañal. Incluso usé una aplicación en el móvil durante las primeras semanas, algo que con Lucas habría considerado exagerado, pero que me dio mucha tranquilidad.

Aumento de peso adecuado

El pediatra controlará el peso en cada visita, pero estos son los patrones normales:

  • Es normal que pierdan hasta un 7-10% de su peso en los primeros días.
  • Deben recuperar su peso de nacimiento en aproximadamente 2 semanas.
  • Después, un aumento medio de 20-30 gramos diarios durante los primeros 3 meses.

Emma recuperó su peso en solo 10 días, mientras que Lucas tardó casi 3 semanas. Con Mateo, al ser prematuro tardío, nuestro pediatra nos dio un margen algo mayor, y efectivamente tardó 18 días en volver a su peso de nacimiento.

Comportamiento durante y después de las tomas

Un bebé que se alimenta adecuadamente suele mostrar:

  • Durante la toma: Succión rítmica con pausas, audible tragar leche.
  • Al principio: Succiones rápidas para estimular la bajada de la leche.
  • Durante el flujo principal: Succiones más lentas y profundas, con pausas para tragar.
  • Al final: Succiones más espaciadas, a veces se queda dormido.
  • Después: Parece satisfecho, relaja sus puños, suelta el pecho espontáneamente.

Con Lucas observé que siempre relajaba sus manitas que antes estaban en puño, señal que la Dra. Fernández confirmó como indicador de saciedad. Emma tenía la peculiaridad de hacer un sonido específico, como un suspiro de satisfacción, cuando terminaba. Mateo, en cambio, suele quedarse dormido al pecho y luego despertarse sobresaltado si lo muevo demasiado pronto.

Mitos y realidades sobre la alimentación del bebé

Durante mi experiencia con tres bebés y mi participación en «Madres Unidas Valencia», he escuchado muchos mitos que generan ansiedad innecesaria:

«Si el bebé llora después de mamar, es que se ha quedado con hambre»

Realidad: Los bebés lloran por muchas razones además del hambre: gases, necesidad de eructar, cansancio, sobrestimulación o simplemente necesidad de contacto.

Con Emma aprendí esta lección de forma dura. Lloraba después de casi cada toma y me convencí de que mi leche no era suficiente. Complementé con fórmula prematuramente, solo para descubrir semanas después que tenía reflujo leve.

«Si no sientes los pechos llenos, no tienes suficiente leche»

Realidad: La sensación de plenitud disminuye cuando la lactancia se establece. Tu cuerpo se ajusta a la demanda del bebé.

Con Lucas sentía los pechos constantemente congestionados durante las primeras semanas. Con Emma ya noté menos esa sensación. Con Mateo, apenas he tenido sensación de congestión, lo que inicialmente me preocupó hasta que vi que aumentaba de peso adecuadamente.

«Los bebés necesitan tomar de ambos pechos en cada toma»

Realidad: Lo importante es que vacíen bien un pecho para obtener la leche final más rica en grasas. Algunos bebés toman de ambos pechos en cada toma, otros se satisfacen con uno solo.

Lucas siempre tomaba de ambos pechos, mientras que Emma solía quedarse satisfecha con uno solo. Mateo varía según el momento del día: por las mañanas suele necesitar ambos, mientras que por la noche se queda dormido con el primero.

«Si el bebé toma muy frecuentemente, tu leche no es nutritiva»

Realidad: La leche materna se digiere rápidamente. Además, los bebés maman por consuelo, contacto y seguridad, no solo por hambre.

Como siempre digo a las madres en mi grupo: «Los bebés no vienen con manual y no han leído los libros de horarios que nosotras consultamos». Mateo, en particular, tiene días donde parece querer estar constantemente al pecho, especialmente durante sus brotes de crecimiento.

Factores que pueden afectar la producción de leche

Durante mis tres experiencias de lactancia, he identificado varios factores que pueden impactar la producción:

Estrés y cansancio excesivo

Con Lucas, mi primogénito, la ansiedad por hacerlo todo perfecto afectó mi producción. Miguel tuvo que recordarme constantemente que descansara cuando el bebé dormía en lugar de aprovechar para hacer mil cosas.

Aplicando lo que aprendí como maestra sobre la importancia del autocuidado, con Mateo he sido mucho más consciente de la necesidad de descansar. Incluso con tres niños, priorizo mi descanso porque sé que afecta directamente a mi lactancia.

Hidratación insuficiente

Durante las primeras semanas con Emma, en pleno verano valenciano, noté que mi producción disminuía en los días que no bebía suficiente agua. Ahora con Mateo, tengo botellas de agua estratégicamente colocadas por toda la casa.

Alimentación inadecuada

No hay alimentos «mágicos» que aumenten la leche, pero una dieta equilibrada es fundamental. Con Mateo he notado que los días que apenas como por falta de tiempo, mi cuerpo lo resiente.

Mi suegra insiste en prepararme «caldo de gallina» que, según la tradición valenciana, favorece la lactancia. En teoría perfecto, en la práctica no está científicamente probado, pero debo reconocer que me sienta bien y me asegura hidratación y nutrientes.

Técnica de agarre incorrecta

Con Lucas tuve grietas dolorosas las primeras semanas por un mal agarre que además reducía la eficiencia de sus tomas. Una asesora de lactancia me ayudó a corregirlo y la situación mejoró notablemente.

Con Emma y Mateo, gracias a esa experiencia previa, conseguimos un buen agarre desde el principio.

Uso de chupetes o biberones demasiado pronto

Con Lucas introdujimos el chupete demasiado pronto (a la semana de vida) por consejo de mi madre. Esto generó algo de confusión en su succión.

Con Emma esperamos hasta que la lactancia estaba bien establecida (aproximadamente un mes). Con Mateo, que nació algo prematuro, seguimos estrictamente la recomendación de no introducir chupete hasta que cumplió las 40 semanas de edad gestacional corregida.

Estrategias efectivas para asegurar una buena lactancia

Estas son las estrategias que, después de tres hijos, puedo decir que realmente funcionan:

Lactancia a demanda, especialmente al principio

Olvidarse de los horarios rígidos durante las primeras semanas es fundamental. Con Lucas intenté seguir un horario estricto que solo nos generó frustración a ambos.

Durante las mañanas cuando llevo a Emma a la escuela mientras cargo a Mateo en el portabebés, le permito acceso al pecho si lo necesita, incluso si acaba de comer hace poco. Esta flexibilidad ha sido clave para establecer una buena producción.

Contacto piel con piel frecuente

Con Mateo, al ser prematuro tardío, nos recomendaron mucho contacto piel con piel. He notado que los días que pasamos más tiempo así, las tomas son más eficientes y parece más satisfecho.

Extracción solo cuando sea necesario

Con Lucas me obsesioné con la extracción para medir cuánta leche producía. Con Emma aprendí que la extracción no refleja lo que el bebé es capaz de obtener directamente del pecho.

Con Mateo solo me extraigo cuando es estrictamente necesario (como cuando vuelvo a las consultas de asesoramiento educativo que hago algunas tardes).

Descanso e hidratación prioritarios

Como mencioné antes, con Mateo he priorizado mi descanso e hidratación por encima de tener la casa perfecta. Miguel ha sido un gran apoyo en esto, recordándome que «los platos pueden esperar, tu descanso no».

Buscar ayuda profesional ante dudas persistentes

Con Lucas esperé demasiado para consultar con una asesora de lactancia. Con Emma y Mateo no dudé en buscar ayuda especializada ante la primera señal de dificultad.

La matrona del centro de salud de Benimaclet ha sido un gran apoyo con Mateo, ofreciéndome consultas frecuentes durante las primeras semanas para asegurar que todo iba bien.

¿Cuándo debería preocuparme realmente?

Después de tres experiencias, estos son los signos que considero de alerta real:

  • Menos pañales de lo esperado: Menos de 4-5 pañales muy mojados en 24 horas después de la primera semana.
  • Pérdida de peso continuada después de las dos primeras semanas o falta de aumento.
  • Letargia extrema: Un bebé que está constantemente somnoliento y difícil de despertar para las tomas.
  • Llanto inconsolable después de la mayoría de las tomas, junto con otros signos de hambre.
  • Piel y mucosas secas, fontanela hundida o ausencia de lágrimas al llorar (signos de deshidratación).

Con Mateo tuvimos un susto a los 15 días cuando noté que sus pañales estaban menos mojados de lo habitual. No dudé en acudir a urgencias, donde nos tranquilizaron tras comprobar que estaba bien hidratado, pero me recomendaron aumentar la frecuencia de las tomas durante un par de días.

Suplementación: Cuándo es necesaria y cómo hacerla

Este es un tema delicado que cada familia debe tratar con su pediatra, pero comparto mi experiencia:

Con Lucas, suplementé prematuramente por inseguridad, lo que probablemente contribuyó a una lactancia más corta (6 meses).

Con Emma, que tuvo ictericia, el pediatra recomendó suplementar temporalmente. Usamos un sistema de nutrición suplementaria (SNS) que permitía dar fórmula mientras Emma succionaba el pecho, lo que ayudó a mantener mi producción.

Con Mateo, al ser prematuro tardío, nuestro pediatra estableció criterios claros para suplementar solo si:

  • Perdía más del 10% de su peso inicial
  • No recuperaba su peso de nacimiento en 2-3 semanas
  • Mostraba signos de deshidratación

Afortunadamente, no fue necesario suplementar, pero me sentí más tranquila teniendo criterios objetivos.

Si la suplementación es necesaria, estas opciones pueden ayudar a preservar la lactancia:

  • Sistema de nutrición suplementaria (SNS)
  • Vasito, cuchara o jeringa (para bebés que ya controlan bien la deglución)
  • Biberones con tetinas de flujo lento y técnica de «pausa activa»

Reflexiones finales: Confianza y apoyo, las claves del éxito

Después de amamantar a tres hijos, si algo he aprendido es que la confianza en una misma y el apoyo adecuado son fundamentales. Con Lucas dudé constantemente de mi capacidad para alimentarlo. Con Emma ya tenía más confianza. Con Mateo, a pesar de la complicación añadida de su prematuridad leve, he podido disfrutar mucho más de la lactancia gracias a la experiencia acumulada.

El cuerpo femenino está diseñado para alimentar a nuestros bebés, pero eso no significa que sea siempre fácil o intuitivo. A veces necesitamos guía, apoyo y validación.

Mi consejo para las madres que se preguntan si su bebé está tomando suficiente leche es: observa a tu bebé, no al reloj. Cuenta pañales, no mililitros. Y sobre todo, busca apoyo profesional si la duda persiste, porque la tranquilidad de la madre se transmite directamente al bebé.

Como siempre digo, cada niño es un mundo, pero espero que mi experiencia con Lucas, Emma y el pequeño Mateo te sirva de guía. Próximamente os contaré cómo estamos manejando la introducción de alimentos sólidos ahora que Mateo está a punto de cumplir los 4 meses.

Cuéntame en los comentarios tus experiencias con la lactancia, ¡siempre aprendo tanto de vosotras! Y ahora, aprovechando que Mateo está plácidamente dormido después de una buena toma, voy a intentar tomarme ese té que se me ha enfriado tres veces esta mañana mientras ayudaba a Lucas con sus deberes de verano.

Artículo actualizado en agosto de 2023 basado en mi experiencia actual con Mateo y la información más reciente de la Asociación Española de Pediatría.

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