Náuseas en el Embarazo: ¿Cuándo Empiezan y Cómo Sobrellevarlas?

Nunca olvidaré aquella mañana de septiembre. Estaba preparando el desayuno para Lucas, que entonces tenía 2 años, cuando de repente el olor de las tostadas me provocó una oleada de náuseas tan intensa que tuve que correr al baño. Fue el primer síntoma de mi embarazo de Emma, incluso antes de confirmar la noticia con un test.

Las náuseas durante el embarazo han sido compañeras de viaje muy diferentes en mis tres gestaciones. Con Lucas aparecieron gradualmente en la semana 6, con Emma me sorprendieron bruscamente en la semana 4, y con Mateo, para mi sorpresa, fueron mucho más leves y esporádicas. Hoy quiero compartir mi experiencia y lo que he aprendido sobre este síntoma tan común que afecta a tantas embarazadas.

¿Cuándo suelen comenzar las náuseas en el embarazo?

Basándome en mi experiencia y en las conversaciones con decenas de madres en mi grupo «Madres Unidas Valencia», este es el patrón típico:

Primer indicio: Semanas 4-6

Para la mayoría de las mujeres, las náuseas comienzan entre la cuarta y sexta semana de embarazo (contando desde el primer día de la última menstruación).

Con Lucas, mi primer embarazo, recuerdo perfectamente que empezaron justo el día que cumplía 6 semanas. Estaba en el colegio donde trabajaba como maestra, explicando una actividad a mis alumnos, cuando sentí esa primera oleada de malestar que me obligó a hacer una pausa.

El pico de intensidad: Semanas 8-12

La Dra. Fernández me explicó que los niveles de la hormona hCG alcanzan su punto máximo alrededor de las 8-12 semanas, lo que explica por qué las náuseas suelen ser más intensas en este periodo.

Con Emma, las semanas 9 y 10 fueron particularmente difíciles. Recuerdo una mañana que tenía una reunión importante y tuve que parar tres veces el coche de camino al trabajo porque las náuseas eran insoportables. Miguel bromea diciendo que conoce todos los baños públicos de Valencia gracias a ese periodo.

La esperada mejoría: Semanas 12-16

Para muchas mujeres, las náuseas comienzan a disminuir al final del primer trimestre, aunque algunas pueden experimentarlas durante más tiempo.

Con Lucas, fue como si alguien hubiera apagado un interruptor exactamente en la semana 14. Un día me levanté y simplemente las náuseas habían desaparecido. Con Emma, la mejoría fue más gradual, extendiéndose hasta la semana 16.

Casos excepcionales: Náuseas durante todo el embarazo

Algunas mujeres, afortunadamente una minoría, experimentan náuseas durante toda la gestación.

Una amiga del grupo «Madres Unidas Valencia» sufrió hiperémesis gravídica (náuseas y vómitos severos) que requirió incluso hospitalización en varios momentos de su embarazo. Su caso me hizo valorar que, aunque mis náuseas fueron intensas, especialmente con Emma, siempre estuvieron dentro de un rango manejable.

Factores que pueden influir en la aparición e intensidad de las náuseas

Después de tres embarazos y muchas conversaciones con otras madres, he observado varios factores que parecen influir en este síntoma:

Niveles hormonales

La hCG (gonadotropina coriónica humana) es la principal sospechosa, pero también intervienen los estrógenos y la progesterona.

Con Mateo, mis análisis mostraron niveles de hCG ligeramente más bajos que en mis embarazos anteriores, lo que podría explicar por qué las náuseas fueron más leves. La Dra. Fernández me explicó que cada embarazo tiene su propio perfil hormonal, independientemente de si es niño o niña.

Embarazos múltiples

Las mujeres con embarazos gemelares o múltiples suelen experimentar náuseas más intensas debido a los mayores niveles de hCG.

Una compañera del colegio donde trabajaba esperaba gemelos y sus náuseas fueron tan severas que tuvo que coger la baja durante el primer trimestre. Cuando la visitaba, siempre tenía junto a ella un cuenco con rodajas de limón para oler, uno de los pocos remedios que le proporcionaba algo de alivio.

Sensibilidad individual

Algunas mujeres parecen más sensibles a los cambios hormonales del embarazo.

Aplicando lo que aprendí como maestra sobre las diferencias individuales, he observado que algunas mujeres con alta sensibilidad sensorial (aquellas que, por ejemplo, detectan olores que otros no perciben) suelen experimentar náuseas más intensas durante el embarazo.

Factores genéticos

Si tu madre o hermanas tuvieron muchas náuseas, es más probable que tú también las experimentes.

Mi madre tuvo náuseas severas con sus tres embarazos, un patrón que yo repetí con Lucas y Emma. Sin embargo, con Mateo la intensidad fue mucho menor, lo que demuestra que la genética no lo es todo.

Estrés y fatiga

El cansancio y el estrés pueden empeorar significativamente las náuseas.

Durante mi embarazo de Emma, estaba pasando por un periodo laboral muy intenso. Noté claramente que los días más estresantes, las náuseas eran mucho peores. Con Mateo, que coincidió con la pandemia, paradójicamente el confinamiento me permitió descansar más y gestionar mejor mi energía, lo que creo que contribuyó a que las náuseas fueran más llevaderas.

Mi experiencia personal con las náuseas en mis tres embarazos

Cada uno de mis embarazos fue una historia completamente diferente en cuanto a las náuseas:

Con Lucas: El descubrimiento

Como mencioné, las náuseas comenzaron puntualmente en la semana 6. Al ser mi primer embarazo, cada síntoma era nuevo y desconcertante. Recuerdo googlear desesperadamente «cuánto duran las náuseas en el embarazo» mientras estaba sentada en el suelo del baño del colegio.

Lo que más me sorprendió fue que raramente vomitaba; era más bien una sensación constante de malestar, como mareo de coche, que se intensificaba con ciertos olores. El pescado se volvió imposible de tolerar, algo complicado viviendo en Valencia donde es parte fundamental de la dieta.

Las náuseas desaparecieron casi por completo en la semana 14, dejando paso a un segundo trimestre mucho más placentero.

Con Emma: La intensidad

Mi embarazo de Emma fue completamente diferente. Las náuseas aparecieron muy temprano, casi en la semana 4, y fueron mucho más intensas. A diferencia de con Lucas, con Emma sí experimenté vómitos frecuentes, especialmente por las mañanas.

Desarrollé aversiones alimentarias muy específicas: no soportaba el olor del café (que antes adoraba), ni el de los ajos fritos (complicado en una casa valenciana donde el sofrito es la base de casi todo). Miguel tuvo que adaptar completamente nuestras comidas durante ese periodo.

Lo más difícil fue gestionar estas náuseas mientras cuidaba de Lucas, que entonces tenía casi 3 años y no entendía por qué mamá pasaba tanto tiempo en el baño o por qué ya no le preparaba ciertos alimentos.

Con Mateo: La sorpresa

Con Mateo, a mis 33 años, esperaba que las náuseas fueran similares o incluso peores que con mis embarazos anteriores. Para mi sorpresa, fueron mucho más leves y esporádicas.

Tuve algunos episodios puntuales, generalmente relacionados con olores específicos, pero nada comparable a la experiencia con Emma. Esto me permitió disfrutar mucho más del primer trimestre, especialmente porque ahora tenía dos niños que atender.

La única constante en los tres embarazos fue que las náuseas empeoraban si me saltaba alguna comida o si pasaba demasiado tiempo sin comer algo. Llevar siempre galletas saladas o frutos secos en el bolso se convirtió en una necesidad.

Durante las mañanas cuando llevaba a Lucas y Emma al colegio durante mi embarazo de Mateo, me aseguraba de desayunar algo antes de salir de casa y llevaba siempre una barrita de cereales en el bolso para el camino de vuelta. Estos pequeños ajustes marcaron una gran diferencia.

Estrategias que me ayudaron a sobrellevar las náuseas

A lo largo de mis tres embarazos fui acumulando estrategias que realmente funcionaron:

Alimentación estratégica

  • Comidas pequeñas y frecuentes: Con Emma descubrí que comer cada 2-3 horas, aunque fuera algo muy ligero, marcaba una enorme diferencia.
  • Desayunar en la cama: Miguel me traía unas galletas saladas y un té antes de levantarme, lo que prevenía las náuseas matutinas.
  • Separar sólidos y líquidos: Beber entre comidas en lugar de durante las comidas me ayudó a sentirme menos hinchada.
  • Alimentos fríos o a temperatura ambiente: Con Lucas, descubrí que los alimentos calientes generaban olores que empeoraban mis náuseas.

Remedios naturales

  • Jengibre: En todas sus formas (té, caramelos, galletas) fue mi gran aliado, especialmente con Emma.
  • Menta: Las infusiones de menta fresca de nuestro balcón me proporcionaban alivio temporal.
  • Limón: Oler un limón recién cortado o añadir unas gotas a mi agua me ayudaba en los momentos críticos.
  • Acupresión: Las pulseras para mareos basadas en la acupresión me ayudaron durante mi embarazo de Lucas, aunque con Emma no fueron tan efectivas.

Cambios en la rutina diaria

  • Levantarme lentamente: Aprendí a incorporarme gradualmente en lugar de saltar de la cama.
  • Ventilación adecuada: Mantener las ventanas abiertas siempre que era posible, especialmente en la cocina.
  • Delegar la cocina: Con Emma, Miguel asumió la mayor parte de la cocina durante el primer trimestre.
  • Descanso suficiente: Noté claramente que las náuseas empeoraban los días que dormía menos horas.

Recursos médicos cuando fue necesario

  • Vitamina B6: Recomendada por mi ginecóloga durante el embarazo de Emma, me ayudó a reducir la intensidad de las náuseas.
  • Medicación antiemética: En momentos puntuales con Emma, cuando las náuseas interferían seriamente con mi hidratación, la Dra. Fernández me recetó medicación segura durante el embarazo.

En teoría perfecto, en la práctica muchas de estas estrategias requieren ajustes en la vida familiar y laboral que no siempre son fáciles de implementar. Con Lucas intentaba ocultarlo en el trabajo, lo que hacía todo más difícil. Con Emma y Mateo aprendí a comunicar abiertamente lo que necesitaba, lo que facilitó mucho las cosas.

El impacto emocional de las náuseas constantes

Un aspecto que no se habla lo suficiente es cómo las náuseas persistentes pueden afectar emocionalmente:

Culpabilidad materna

Con Emma, llegué a sentirme culpable porque las náuseas me impedían disfrutar del embarazo. La matrona del centro de salud de Benimaclet me ayudó a entender que estos sentimientos son normales y que no hacen de ti una «mala madre».

Impacto en la relación con otros hijos

Con Emma, las náuseas limitaron mi capacidad para jugar activamente con Lucas o cocinarle sus comidas favoritas. Aprendí a buscar formas alternativas de conexión, como leer cuentos juntos o hacer actividades más tranquilas.

Aislamiento social

Durante mi primer trimestre con Emma, rechacé varias invitaciones sociales porque no podía predecir cuándo aparecerían las náuseas. Esto generó cierto aislamiento que no ayudó a mi estado emocional.

Estrategias de afrontamiento

  • Recordar que es temporal: Me repetía constantemente que este malestar tenía un propósito y un final.
  • Buscar apoyo: Compartir la experiencia en el grupo de madres me hizo sentir menos sola.
  • Ajustar expectativas: Aprendí a ser más flexible con mis propias exigencias durante este periodo.

Como siempre digo a las madres en mi grupo: «Las náuseas son una parte del viaje, no el destino. Es perfectamente válido no disfrutar de esta etapa y seguir siendo una madre maravillosa».

Mitos y realidades sobre las náuseas en el embarazo

Durante mis tres embarazos escuché todo tipo de teorías populares sobre las náuseas:

«Si tienes muchas náuseas, es niña»

Con Lucas tuve náuseas moderadas y con Emma intensas, lo que parecía confirmar este mito. Sin embargo, con Mateo tuve muy pocas, así que en mi caso se cumplió el 66% de las veces. La Dra. Fernández me confirmó que científicamente no hay relación entre el sexo del bebé y la intensidad de las náuseas.

«Las náuseas indican un embarazo saludable»

Aunque algunos estudios sugieren cierta correlación entre las náuseas y menor riesgo de aborto, no es una regla absoluta. Con Mateo tuve pocas náuseas y fue un embarazo perfectamente saludable.

«Si no tienes náuseas, algo va mal»

Este mito puede generar mucha ansiedad innecesaria. Una amiga del grupo no tuvo náuseas en absoluto y su embarazo y bebé estuvieron perfectamente.

«Las náuseas solo ocurren por la mañana»

¡Ojalá! En mi experiencia, especialmente con Emma, las náuseas podían aparecer a cualquier hora del día, aunque solían ser más intensas por la mañana y al final de la tarde.

Reflexiones finales: Cada embarazo es único

Después de tres embarazos con experiencias tan diferentes respecto a las náuseas, he aprendido que no hay dos embarazos iguales, incluso en la misma mujer.

Con Lucas, las náuseas fueron moderadas y predecibles. Con Emma, intensas y disruptivas. Con Mateo, sorprendentemente leves. Esta variabilidad me enseñó a no dar nada por sentado y a adaptarme a las circunstancias de cada embarazo.

También aprendí que no hay que minimizar el impacto que las náuseas pueden tener en la calidad de vida. No es «solo un poco de malestar»; para muchas mujeres representa un desafío significativo que afecta su trabajo, relaciones familiares y bienestar emocional.

Mi consejo para las embarazadas que están pasando por náuseas intensas es: sé compasiva contigo misma, busca ayuda cuando la necesites (tanto práctica como emocional), y recuerda que, aunque parece eterno cuando estás en ello, este síntoma generalmente mejora con el tiempo.

Como siempre digo, cada embarazo es un mundo, pero espero que mi experiencia con Lucas, Emma y el pequeño Mateo te sirva de guía. Y si ahora mismo estás leyendo esto entre visitas al baño o con una galleta salada en la mano, recuerda que no estás sola y que este malestar, aunque difícil, traerá la recompensa más hermosa al final del camino.

Cuéntame en los comentarios cómo ha sido tu experiencia con las náuseas durante el embarazo, ¡siempre aprendo tanto de vosotras! Y ahora, mientras Mateo juega felizmente con sus bloques y ya he superado esa etapa de náuseas (aunque me espera el desafío de la introducción de alimentos sólidos), os mando un abrazo virtual a todas las que estáis en plena batalla contra este síntoma tan común del embarazo.

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