¿Por qué mi bebé tiene hipo todo el tiempo? Causas y cómo aliviarlo

Isabella Rodrigues

¡Hola a todas las mamás y papás! Soy Isabella García Martínez, madre de tres pequeños aquí en Valencia, y hoy quiero hablaros de algo que seguramente os habrá llamado la atención: los constantes episodios de hipo en los bebés.

Recuerdo perfectamente cuando Lucas, mi primogénito, tenía hipo casi después de cada toma. Me preocupaba muchísimo verle con esos espasmos que parecían incomodarle. Con Emma fue similar, y ahora con mi pequeño Mateo de 3 meses, vuelvo a experimentar esos momentos en que el hipo parece no tener fin. ¿Os suena familiar?

¿Por qué los bebés tienen hipo con tanta frecuencia?

El hipo es uno de esos pequeños misterios que acompañan a nuestros bebés desde incluso antes de nacer. Como me explicó la Dra. Fernández, nuestra pediatra del centro de salud de Benimaclet, el hipo se produce por contracciones involuntarias del diafragma, ese músculo que separa el pecho del abdomen y que es fundamental para la respiración.

Lo sorprendente es que los bebés pueden tener hipo incluso dentro del útero. De hecho, durante mi embarazo de Emma, sentí claramente sus episodios de hipo a partir del séptimo mes. ¡Era como un pequeño ritmo que se repetía cada pocos segundos!

Principales causas del hipo en bebés:

  • Inmadurez del sistema nervioso: El sistema nervioso de los bebés está en desarrollo, lo que puede provocar estos espasmos involuntarios.
  • Alimentación: Una de las causas más comunes. Cuando los bebés tragan aire durante las tomas (ya sea pecho o biberón), es más probable que tengan hipo.
  • Cambios de temperatura: He notado con mis tres hijos que los cambios bruscos de temperatura a menudo desencadenaban episodios de hipo.
  • Reflujo: El reflujo gastroesofágico puede irritar el diafragma y provocar hipo. Mateo tiene algo de reflujo y he observado que sus episodios de hipo suelen coincidir con momentos de reflujo.
  • Excitación o llanto: Cuando Lucas se emocionaba mucho o lloraba intensamente, a menudo terminaba con hipo.

¿Cuándo es normal el hipo y cuándo debería preocuparme?

Esta fue mi gran preocupación con Lucas. Como madre primeriza, cada pequeño espasmo me parecía un problema potencial. Ahora, con la experiencia de tres hijos, puedo compartir lo que he aprendido:

Hipo normal en bebés:

  • Episodios que duran entre 1 y 10 minutos
  • Ocurren varias veces al día, especialmente después de las tomas
  • El bebé no parece molesto o lo está mínimamente
  • Desaparecen espontáneamente
  • Disminuyen en frecuencia a medida que el bebé crece

Señales que requieren atención médica:

  • Episodios que duran más de una hora
  • Hipo que interfiere constantemente con la alimentación o el sueño
  • Bebé que parece tener dolor o malestar significativo durante el hipo
  • Hipo acompañado de dificultad respiratoria
  • Episodios que aumentan en frecuencia e intensidad con el tiempo

Con Emma tuve un susto porque tuvo un episodio de hipo que duró casi 45 minutos. Llamé angustiada a la Dra. Fernández, quien me tranquilizó explicándome que mientras Emma estuviera tranquila y respirando normalmente, no había motivo de preocupación.

7 Métodos efectivos para aliviar el hipo de tu bebé

A lo largo de estos siete años como madre, he probado numerosas técnicas para aliviar el hipo de mis pequeños. Estas son las que mejor han funcionado:

1. Técnica de alimentación adecuada

Con Lucas cometí muchos errores al darle el pecho. La matrona del centro de salud de Benimaclet me enseñó a mejorar la técnica:

  • Asegurar un buen agarre al pecho para que trague menos aire
  • En caso de biberón, usar tetinas anti-cólico y mantener el biberón inclinado para que no entre aire
  • Hacer pausas durante la toma para que pueda «procesar»
  • Alimentar al bebé en posición semi-incorporada

2. El arte del eructo

¡Qué importante es el eructo! Con Mateo he perfeccionado esta técnica:

  • Colocarle en posición vertical sobre mi hombro
  • Dar suaves palmaditas o masajes circulares en la espalda
  • Mantenerle en vertical unos 10-15 minutos después de cada toma
  • Probar diferentes posiciones si la tradicional no funciona (sobre mis rodillas funciona genial con Mateo)

3. Pequeños sorbos de agua (para bebés mayores de 6 meses)

Con Emma, cuando ya tenía más de 6 meses, descubrí que darle un pequeño sorbo de agua a temperatura ambiente solía cortar el hipo casi instantáneamente. Importante: esto SOLO para bebés mayores de 6 meses, nunca antes.

4. La distracción como aliada

A veces, la mejor solución es la más sencilla. Distraer al bebé puede hacer que el hipo desaparezca:

  • Cambiar de posición o de habitación
  • Mostrarle un juguete llamativo
  • Cantar o hacer sonidos que llamen su atención
  • Salir al balcón para que sienta el aire fresco (esto funcionaba especialmente bien con Lucas)

5. El poder del chupete

Aunque intenté evitar el chupete con Lucas, con Emma y Mateo he sido más flexible. La succión del chupete puede regular la respiración y ayudar a que el diafragma se relaje, cortando el hipo.

6. Masaje suave en la espalda

Un masaje suave en la espalda en forma de círculos puede ayudar a relajar el diafragma:

  • Colocar al bebé boca abajo sobre mis piernas
  • Masajear suavemente en círculos la parte baja de la espalda
  • Hablarle con voz suave mientras lo hago

Esta técnica me la enseñó mi madre y ha funcionado especialmente bien con Mateo.

7. Cambio de posición

A veces, simplemente cambiar la posición del bebé puede aliviar el hipo:

  • Colocarle sobre su lado izquierdo (siempre vigilado)
  • Llevarle en posición vertical en el portabebés
  • Mecerle suavemente en mis brazos

Con Emma, llevarla en el portabebés mientras caminaba por casa solía acabar con sus episodios de hipo en cuestión de minutos.

Mitos sobre el hipo en bebés: Lo que realmente funciona

¡Cuántas cosas me han dicho sobre el hipo! Desde mi suegra hasta las señoras del parque de Viveros donde paseo con Mateo. Vamos a separar los mitos de la realidad:

MITO: «Hay que asustar al bebé para quitarle el hipo»

REALIDAD: NO. Asustar a un bebé no solo no ayuda con el hipo sino que puede generarle estrés y ansiedad.

MITO: «El hipo significa que el bebé tiene frío»

REALIDAD: Aunque los cambios de temperatura pueden desencadenar hipo, no significa necesariamente que el bebé tenga frío. De hecho, el sobrecalentamiento también puede provocarlo.

MITO: «Si tiene hipo es que se ha quedado con hambre»

REALIDAD: El hipo puede ocurrir tanto por hambre como por estar demasiado lleno. No es un indicador fiable del hambre.

MITO: «Poner una hebra de lana mojada en la frente quita el hipo»

REALIDAD: Este remedio tradicional que me contaba mi abuela no tiene base científica. Mejor optar por métodos seguros y comprobados.

MITO: «El hipo frecuente indica problemas de desarrollo»

REALIDAD: El hipo es completamente normal en bebés y no indica ningún problema de desarrollo. De hecho, es señal de que su sistema nervioso está madurando.

El hipo durante la alimentación: Estrategias específicas

Una de las situaciones más comunes es que el bebé tenga hipo durante o después de comer. Con mis tres hijos he desarrollado algunas estrategias específicas:

Durante la lactancia materna:

  • Asegurarme de que vacía un pecho antes de ofrecer el otro
  • Evitar ambientes con demasiados estímulos durante la toma
  • Mantener una posición ligeramente elevada
  • Si aparece el hipo, hacer una pausa, incorporarle para que eructe y luego continuar

Con el biberón:

  • Usar tetinas de flujo adecuado a su edad
  • Mantener el biberón inclinado para que no trague aire
  • Hacer pausas cada 30-60 ml para que eructe
  • No forzar a terminar el biberón si ya está satisfecho

Con Emma, que tomó biberón a partir de los 4 meses porque volví a trabajar, notaba que tenía menos episodios de hipo cuando usábamos biberones anti-cólicos y hacíamos pausas frecuentes.

El hipo nocturno: Cómo manejar esos episodios que interrumpen el sueño

¡Qué desesperación cuando el hipo aparece justo cuando el bebé está conciliando el sueño! Con Lucas esto era especialmente frecuente. Algunas estrategias que me han funcionado:

  • Alimentarle en posición más vertical antes de dormir
  • Asegurarme de que eructa bien después de la última toma
  • Elevar ligeramente la cabecera de la cuna (con Mateo puse una toalla doblada bajo el colchón, siempre consultándolo antes con la pediatra)
  • Mantener una rutina tranquila antes de dormir para evitar la sobreexcitación

Una noche, Lucas tuvo un episodio de hipo justo cuando por fin se había dormido después de una tarde complicada. En lugar de despertarle para intentar quitárselo, simplemente le acompañé, colocando mi mano suavemente sobre su pecho. El hipo desapareció en unos minutos sin que se despertara.

¿Cuándo desaparece el hipo frecuente en los bebés?

Esta era mi gran pregunta con Lucas: «¿Cuándo dejará de tener tanto hipo?». La realidad es que:

  • Los episodios de hipo son más frecuentes durante los primeros 6 meses
  • A partir de los 6-8 meses suelen disminuir notablemente
  • Al año de edad, la frecuencia es similar a la de un adulto

Con Lucas, noté una clara disminución alrededor de los 7 meses. Emma dejó de tener episodios frecuentes antes, hacia los 5 meses. Con Mateo, que ahora tiene 3 meses, estamos todavía en plena «temporada de hipo», aunque ya noto que los episodios son menos frecuentes que en sus primeras semanas.

Preguntas frecuentes sobre el hipo en bebés

¿El hipo puede afectar al desarrollo del bebé?

No, el hipo es un reflejo normal y no tiene ningún efecto negativo en el desarrollo.

¿Es cierto que los bebés pueden tener hipo dentro del útero?

¡Absolutamente! Yo misma sentí los hipos de Emma y Mateo durante el embarazo. Es completamente normal y saludable.

¿Cuánto tiempo es normal que dure un episodio de hipo?

Generalmente entre 1 y 10 minutos, aunque ocasionalmente puede durar más tiempo sin que sea motivo de preocupación.

¿Debo despertar a mi bebé si tiene hipo mientras duerme?

No es necesario. Si el bebé puede dormir con hipo, es mejor no despertarle. El hipo suele desaparecer durante el sueño.

¿El hipo significa que mi técnica de lactancia no es correcta?

No necesariamente. Aunque mejorar la técnica puede reducir los episodios, el hipo puede aparecer por muchas razones diferentes.

Como siempre digo, cada niño es un mundo, pero espero que mi experiencia con Lucas, Emma y el pequeño Mateo os sirva de guía. Recuerdo las noches en vela buscando información sobre el hipo cuando Lucas era pequeño, y cómo con el tiempo he aprendido a tomármelo con más calma.

Ahora mismo, mientras escribo esto, Mateo acaba de tener un pequeño episodio de hipo después de su toma de media tarde. Le he puesto vertical sobre mi hombro, le he dado unas suaves palmaditas en la espalda, y en menos de dos minutos el hipo ha desaparecido. ¡La práctica hace al maestro!

Lucas está terminando el curso escolar con mucha ilusión por las vacaciones de verano, y Emma sigue en su fase de «¿por qué?» constante, preguntándome ayer precisamente por qué su hermanito tiene tanto hipo.

¿Y vosotras? ¿Qué técnicas os han funcionado mejor para aliviar el hipo de vuestros pequeños? ¿Habéis notado diferencias entre vuestros hijos? Cuéntame en los comentarios, ¡siempre aprendo tanto de vuestras experiencias!

En las próximas semanas os contaré sobre nuestra experiencia con la introducción de sólidos para Mateo, ¡otro mundo fascinante por descubrir!

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