Puede una madre lactante comer pescado? Guía práctica y segura

¡Hola, mamás! Soy Isabella García Martínez, una valenciana de 34 años, madre de tres pequeños terremotos: Lucas, Emma y el pequeño Mateo, que aún está en plena etapa de lactancia. Si hay algo que he aprendido en estos años es que la alimentación durante la lactancia puede ser un tema que nos llena de dudas. «¿Puedo comer pescado siendo madre lactante?» es una pregunta que me hice con Lucas y que ahora, con más experiencia, respondo con claridad: ¡sí, claro que puedes! Pero, como todo en la maternidad, hay que hacerlo con cabeza. Hoy os cuento todo lo que sé, desde lo que me han dicho los pediatras hasta lo que he vivido en casa, aquí en Valencia, cerca de los Jardines del Real.

En este artículo os explico por qué el pescado es un aliado para nosotras las madres lactantes, qué tipos son los más seguros, y cómo incluirlos en nuestra dieta sin preocupaciones. Vamos a ello, que con Mateo reclamando teta cada dos por tres, ¡el tiempo vuela!


Beneficios del pescado para las madres lactantes

El pescado no solo es delicioso (¿quién no disfruta de una buena paella valenciana?), sino que también es un tesoro nutricional. Los pediatras de la Asociación Española de Pediatría (AEP) siempre me han insistido en que es una fuente clave de omega-3, proteínas y vitaminas como la D y la B12. Estos nutrientes no solo nos mantienen fuertes a nosotras, sino que pasan a través de la leche materna y ayudan al desarrollo del cerebro y los ojos de nuestros bebés. Con Mateo, que tiene apenas 4 meses, noto que estoy más tranquila sabiendo que lo que como le está dando un empujoncito a su crecimiento.

Además, aquí en Valencia, donde el pescado fresco del Mediterráneo está a un paso, es casi un pecado no aprovecharlo. Eso sí, no todos los pescados son iguales, y hay que saber elegir bien.


¿Qué pescados son seguros durante la lactancia?

Cuando nació Lucas, hace ya casi 8 años, yo era de las que miraba cada plato con lupa. «¿Y si esto le hace daño al bebé?» me preguntaba. Con el tiempo, y tras charlar con mi pediatra en el centro de salud de Ruzafa, aprendí que no todos los pescados son un riesgo. Aquí va una lista práctica:

  • Pescados blancos: La merluza, el lenguado o el bacalao son opciones seguras y bajas en mercurio. Los preparo al horno con un poco de limón y patatas, ¡y hasta Emma, mi artista de 4 años, los devora!
  • Pescados azules pequeños: Las sardinas y los boquerones son típicos de aquí y están llenos de omega-3. En casa los hacemos a la plancha, y el olor me transporta a las tardes en la Malvarrosa.
  • Salmón: Aunque no es tan de nuestra costa, es otra gran opción por su aporte nutricional. Lo compro fresco en el Mercado Central y lo hago al papillote.

Pero ojo, hay que evitar los pescados grandes como el atún rojo, el pez espada o el tiburón. Estos tienen más mercurio, y aunque a nosotras no nos afecte mucho, puede acumularse en la leche y no es lo ideal para el bebé. Con Mateo, que aún depende tanto de mí, prefiero no arriesgar.


5 formas de incluir pescado en tu dieta en 2025

Ser madre lactante no significa comer aburrido, ¡al contrario! Aquí os dejo mis trucos para que el pescado sea un placer y no una preocupación:

  1. A la valenciana: Un arroz con pescado blanco y un toque de azafrán es mi salvación los días que Miguel, mi marido, llega tarde de trabajar. Fácil, rápido y nutritivo.
  2. En ensalada: Mezclo boquerones en vinagre con tomate y un buen aceite de oliva. Es fresquito y perfecto para el calor de abril.
  3. Al horno: Una merluza con verduras es mi receta estrella cuando quiero algo sano y sin complicaciones.
  4. Sopas ligeras: Con el caldo de pescado hago una sopita para las noches más frescas. A Lucas le encanta mojar pan.
  5. En bocadillo: Sí, un buen bocata de sardinas con pimientos es mi capricho de fin de semana.

Lo importante es variar y no caer en la rutina. Como suelo decir a las madres de mi grupo «Madres Unidas Valencia», ¡si nosotras estamos contentas, los peques lo notan!


Cómo preparar pescado paso a paso para mamás ocupadas

Sé que con un bebé como Mateo pegado al pecho, a veces cocinar parece misión imposible. Por eso, aquí va mi método exprés:

  1. Elige bien: Compra pescado fresco o congelado de calidad. En Valencia, el Mercado de Ruzafa es mi favorito.
  2. Limpia rápido: Si no está listo, quita espinas y piel en un momento. Con Lucas descubrí que las prisas no son buenas consejeras, así que ahora lo hago con calma.
  3. Cocina sencillo: A la plancha, al vapor o al horno. Nada de frituras pesadas que nos dejen cansadas.
  4. Congela sobras: Si preparas de más, guárdalo para otro día. Con Emma, que es un torbellino, esto me ha salvado más de una vez.

Pescado y lactancia: ¿Qué dice la experiencia real?

Os cuento una anécdota: cuando Lucas tenía unos meses, probé a comer atún en lata a diario porque me habían dicho que era sano. Al poco, noté que estaba más irritable, y el pediatra me explicó que el mercurio, aunque en pequeñas dosis, podía afectarme. Con Mateo he cambiado el chip: ahora solo como pescado seguro y en cantidades razonables, unas 2-3 veces por semana. La diferencia se nota, y él está más tranquilo (¡o eso quiero creer!).

En «Madres Unidas Valencia» siempre hablamos de esto: no se trata de prohibir, sino de equilibrar. Una amiga del grupo, Carmen, me dijo hace poco: «Isabella, desde que como sardinas, mi leche parece más rica». Y aunque no lo comprobamos con lupa, ¡seguro que algo de verdad hay!


Errores comunes al comer pescado en la lactancia y cómo evitarlos

No todo es perfecto, y yo también he metido la pata. Aquí van los fallos que veo en nosotras las mamás y cómo esquivarlos:

  • Comer siempre lo mismo: Si solo comes salmón, te pierdes otros nutrientes. Varía entre blanco y azul.
  • No fijarte en el origen: El pescado de piscifactoría a veces tiene más contaminantes. Busca el fresco del Mediterráneo cuando puedas.
  • Exagerar con las cantidades: Más no es mejor. Con 300-400 gramos a la semana vas sobrada.

Con Lucas fui un poco obsesiva, pero con Mateo ya sé que menos es más. La clave está en escuchar a tu cuerpo y al bebé.


Conclusión: El pescado, un amigo de la lactancia

Así que, respondiendo a la gran pregunta: sí, una madre lactante puede comer pescado, y además debería hacerlo. Es sano, rico y, bien elegido, seguro para nosotras y nuestros pequeños. Desde mi rinconcito en Valencia, os animo a probarlo con cabeza y a disfrutar de esos platos que nos conectan con nuestra tierra. Como siempre digo, mamás, «si nos cuidamos nosotras, cuidamos a los nuestros». ¿Qué opináis vosotras? Contadme en los comentarios o en el grupo de «Madres Unidas», que siempre es un gustazo charlar.

Ahora que Mateo empieza a dormir algo más, estoy pensando en compartir más recetas valencianas para mamás lactantes. ¡Nos leemos pronto!

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