¿Puedo dormir con mi bebé en mi cama? Todo sobre el colecho seguro y sus alternativas

Isabella Rodrigues

Hola a todas, soy Isabella García Martínez, y hoy quiero abordar un tema que genera muchas dudas, opiniones encontradas y, a veces, hasta sentimientos de culpa: dormir con nuestro bebé en la misma cama. Con Lucas, mi primogénito, jamás me lo planteé por miedo. Con Emma, agotada por las noches en vela, terminamos practicando colecho sin haberlo planeado. Con Mateo, mi bebé de 3 meses, hemos encontrado un término medio basado en información actualizada y nuestras propias necesidades como familia.

¿Qué es exactamente el colecho y por qué genera tanto debate?

Cuando Emma tenía 2 meses, recuerdo una visita rutinaria con la Dra. Fernández, nuestra pediatra en Valencia. Avergonzada, le confesé que algunas noches Emma dormía con nosotros. Su respuesta me sorprendió: «No es cuestión de si está bien o mal, sino de cómo hacerlo de forma segura».

El colecho se refiere a la práctica de compartir la superficie de sueño con el bebé, generalmente la cama de los padres. Este tema genera debate porque:

  • Existen diferentes posturas médicas según países y culturas
  • Hay preocupaciones sobre el riesgo de asfixia o aplastamiento
  • Se relaciona con la prevención del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL)
  • Impacta en la lactancia, el vínculo y el descanso familiar

Como siempre digo a las madres en mi grupo «Madres Unidas Valencia», no hay una única respuesta correcta para todas las familias.

Beneficios potenciales del colecho según la evidencia científica

Aplicando lo que aprendí como maestra sobre desarrollo infantil temprano, y contrastándolo con la información que nos ha proporcionado la Dra. Fernández, estos son los beneficios respaldados por estudios:

1. Facilita la lactancia materna

Con Emma, que se despertaba cada hora para mamar, el colecho supuso una diferencia enorme:

  • Permite amamantar sin levantarse completamente
  • Favorece la sincronización de ciclos de sueño madre-bebé
  • Puede prolongar la duración total de la lactancia
  • Reduce la fatiga materna en bebés que se alimentan frecuentemente

2. Puede mejorar el sueño de algunos bebés y madres

Esta fue nuestra experiencia con Emma:

  • Algunos bebés duermen más profundamente cerca de sus padres
  • Las madres pueden responder más rápidamente a las necesidades del bebé
  • Menor estrés para bebés con alta necesidad de contacto
  • Posible aumento del tiempo total de sueño para la madre

3. Beneficios emocionales y fisiológicos

Durante el primer mes con Mateo, que nació algo prematuro, notamos:

  • Mejor regulación de la temperatura corporal del bebé
  • Sincronización de patrones respiratorios
  • Mayor facilidad para calmarse tras despertares
  • Fortalecimiento del vínculo afectivo

Riesgos potenciales del colecho y cómo minimizarlos

En teoría perfecto, en la práctica… complicado. La Dra. Fernández fue muy clara sobre los riesgos que debemos conocer:

Principales riesgos:

  • Asfixia: Por almohadas, edredones o ropa de cama suelta
  • Aplastamiento: Por padres con sueño muy profundo o bajo influencia de sustancias
  • Sobrecalentamiento: Especialmente relevante en climas cálidos como Valencia
  • Caídas: Si la cama no está preparada adecuadamente
  • Atrapamiento: En espacios entre el colchón y la pared o cabecero

Con Lucas cometí el error de llevarlo ocasionalmente a nuestra cama sin haber tomado ninguna precaución de las que ahora conozco.

Condiciones en las que el colecho NO es recomendable bajo ningún concepto

La Asociación Española de Pediatría es muy clara, y la Dra. Fernández nos lo recalcó: hay situaciones donde el colecho está contraindicado:

  • Si alguno de los padres fuma (aunque no sea en la cama)
  • Si se ha consumido alcohol, medicamentos sedantes o drogas
  • En sofás o sillones (mucho más peligroso que en una cama preparada)
  • Con personas que no sean los padres
  • Si el bebé fue prematuro extremo o tiene bajo peso
  • Si hay exceso de almohadas, edredones o peluches
  • En camas de agua, colchones muy blandos o con huecos

Durante una reunión de «Madres Unidas Valencia», una madre compartió que practicaba colecho en el sofá, y todas le explicamos por qué esto multiplica el riesgo de accidentes.

Cómo practicar un colecho seguro paso a paso

Con Mateo hemos aplicado todos estos principios cuando ocasionalmente duerme con nosotros:

1. Preparación de la superficie de sueño

  • Colchón firme (no blando) colocado en el suelo o con protecciones anti-caídas
  • Sin almohadas cerca del bebé o con almohadas firmes y pequeñas para los adultos
  • Sábanas bien ajustadas, sin mantas sueltas o edredones
  • Temperatura ambiente moderada (18-22°C)
  • Sin peluches, cojines u otros objetos

Viviendo cerca de Jardines del Real en Valencia, con nuestros veranos calurosos, somos especialmente cuidadosos con la temperatura y usamos solo una sábana ligera.

2. Posición segura para el bebé

  • Siempre boca arriba (nunca boca abajo o de lado)
  • A la altura del pecho de la madre, no de la cabeza
  • Lejos de almohadas y del borde de la cama
  • Con espacio suficiente para moverse sin riesgo
  • Vestido adecuadamente sin exceso de ropa

3. Consideraciones para los padres

  • Cabello largo recogido
  • Ropa de dormir sin cordones o elementos que puedan enredarse
  • Conciencia del espacio compartido (especialmente importante para padres con sueño profundo)
  • Acordar con la pareja quién está más cerca del bebé

Miguel, que tiene sueño muy profundo, siempre duerme al otro lado de la cama cuando Mateo está con nosotros.

Alternativas al colecho tradicional: opciones intermedias

Para quienes no se sienten cómodos con el colecho completo o para quienes no cumplen las condiciones para hacerlo con seguridad, existen alternativas:

1. Cunas de colecho (sidecar)

Con Emma utilizamos esta opción durante sus primeros 6 meses:

  • Se adosan a la cama eliminando una barrera lateral
  • El bebé tiene su propio espacio pero está al alcance para lactancia
  • Reduce significativamente los riesgos del colecho tradicional
  • Facilita la transición posterior a cuna independiente

2. Moisés o minicuna en la habitación

Para Mateo optamos inicialmente por esta solución:

  • Compartir habitación sin compartir superficie de sueño
  • Colocada muy cerca de la cama de los padres
  • Fácil acceso para alimentación y cuidados nocturnos
  • Recomendada por la AEP durante los primeros 6-12 meses

3. Colecho parcial o a demanda

Durante las mañanas cuando llevo a Emma a la escuela mientras Miguel trabaja desde casa, a veces practicamos esta modalidad con Mateo:

  • Comenzar la noche en su propia cuna
  • Trasladar al bebé a la cama familiar para alimentaciones nocturnas
  • Devolver al bebé a su cuna o mantenerlo en la cama según necesidad
  • Adaptar la práctica noche a noche

¿Qué dice la pediatría actual sobre el colecho?

Las recomendaciones varían según países y organizaciones, lo que a veces genera confusión:

  • Asociación Española de Pediatría: Recomienda compartir habitación (no necesariamente cama) durante los primeros 6-12 meses. Reconoce el colecho como práctica cultural y ofrece pautas para hacerlo más seguro.
  • Academia Americana de Pediatría: Más restrictiva, recomienda compartir habitación pero no superficie de sueño. Reconoce los beneficios para la lactancia pero prioriza la prevención del SMSL.
  • UNICEF y OMS: Apoyan el colecho seguro como facilitador de la lactancia materna, especialmente en culturas donde es práctica tradicional.

Según el libro «Un regalo para toda la vida» del Dr. Carlos González, que consulto frecuentemente, el colecho practicado con seguridad puede ser beneficioso para muchas familias, especialmente durante la lactancia.

Impacto del colecho en la independencia y hábitos de sueño del niño

Esta es una preocupación común que muchas madres me expresan en el blog:

Lo que dice la evidencia:

  • No hay estudios concluyentes que indiquen que el colecho seguro cause problemas de independencia
  • La transición a dormir independientemente suele ocurrir naturalmente cuando se respetan los ritmos del niño
  • Muchas culturas donde el colecho es norma tienen niños perfectamente independientes
  • El sentimiento de seguridad puede facilitar, no obstaculizar, la autonomía futura

Nuestra experiencia familiar:

  • Lucas nunca practicó colecho y tuvo dificultades para dormir solo hasta los 4 años
  • Emma, que practicó colecho parcial, hizo transición a su propia cama a los 2 años sin problemas
  • Cada niño tiene su propio temperamento y necesidades independientemente de las prácticas de sueño

Cómo hablar sobre el colecho con familiares, pediatras y críticos

Como antigua maestra, siempre me ha interesado la comunicación efectiva. Estos son mis consejos:

Con el pediatra:

  • Ser honesta sobre tus prácticas de sueño
  • Preguntar específicamente por seguridad, no solo si está «bien o mal»
  • Buscar un profesional que respete diferentes estilos de crianza
  • Solicitar información basada en evidencia, no en opiniones personales

Con familiares preocupados:

  • Explicar las precauciones de seguridad que tomas
  • Compartir información actualizada sobre el tema
  • Establecer límites respetuosos: «Agradezco tu preocupación, pero esta decisión la hemos tomado informadamente»
  • Reconocer que cada generación tuvo diferentes recomendaciones

Con otros padres:

  • Evitar juicios sobre diferentes elecciones
  • Compartir experiencias sin presentarlas como la única opción correcta
  • Reconocer que lo que funciona para una familia puede no funcionar para otra

Transición desde el colecho: cuándo y cómo hacerlo

Con Emma, que compartió nuestra cama parcialmente hasta los 2 años, la transición fue gradual:

Señales de que puede ser el momento:

  • El niño muestra interés por su propio espacio
  • Los padres sienten que ya no descansan adecuadamente
  • El bebé ha desarrollado suficiente madurez neurológica (generalmente después del año)
  • La familia está lista para un cambio en la dinámica de sueño

Estrategias para una transición respetuosa:

  1. Comenzar con siestas en el nuevo espacio de sueño
  2. Crear una rutina de sueño consistente y reconfortante
  3. Transición gradual: primero parte de la noche, luego toda la noche
  4. Mantener proximidad: la cuna/cama cerca de los padres inicialmente
  5. Respetar retrocesos: especialmente durante enfermedades o cambios importantes

Ahora en verano, con Lucas en vacaciones, Emma ha pedido dormir algunos días con su hermano mayor, mostrando que se siente segura para explorar diferentes arreglos de sueño.

Como siempre digo, cada niño es un mundo, pero espero que mi experiencia con Lucas, Emma y el pequeño Mateo te sirva de guía para tomar una decisión informada sobre el colecho. No existe una única forma correcta de dormir con tu bebé, sino la que mejor se adapte a las necesidades de tu familia garantizando siempre la máxima seguridad.

Próximamente os contaré cómo estamos manejando las rutinas de sueño ahora que Mateo está entrando en su cuarto mes y estamos considerando trasladarlo gradualmente a su cuna. Por cierto, Miguel, que inicialmente era el más reacio al colecho, ahora confiesa que echa de menos tener a Emma cerca durante la noche.

Cuéntame en los comentarios cuál ha sido tu experiencia con el colecho, ¡siempre aprendo tanto de vosotras! Y recuerda, sea cual sea tu decisión, lo importante es que esté basada en información actualizada y que te permita a ti y a tu bebé descansar de la mejor manera posible.

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