¿Son normales los calambres dolorosos durante el embarazo? Cuándo preocuparse y qué hacer

Durante mi tercer embarazo con Mateo, recuerdo una noche que me despertó un calambre tan intenso en la pierna que casi grito. Miguel se incorporó asustado mientras yo masajeaba frenéticamente mi pantorrilla. Los calambres y dolores durante el embarazo son una de esas cosas que nadie te advierte lo suficiente antes de quedarte embarazada. Después de tres embarazos y muchas conversaciones con otras madres en mi grupo «Madres Unidas Valencia», he aprendido bastante sobre este tema que preocupa a tantas futuras mamás.

¿Por qué aparecen los calambres y dolores durante el embarazo?

El cuerpo experimenta una transformación completa durante estos nueve meses. Como me explicó la Dra. Ferrer, mi ginecóloga aquí en Valencia, hay varios factores que contribuyen a estos molestos dolores.

Cuando estaba embarazada de Lucas, mi primogénito, me sorprendió descubrir que el útero es en realidad un músculo, y como cualquier músculo, se contrae. Estas contracciones suelen ser indoloras al principio, pero pueden volverse más intensas a medida que avanza el embarazo.

Además, las hormonas del embarazo, especialmente la relaxina, aflojan nuestros ligamentos y articulaciones para preparar el cuerpo para el parto. Esta flexibilidad extra, aunque necesaria, puede provocar inestabilidad y dolores en diferentes partes del cuerpo.

Tipos de calambres y dolores más frecuentes según cada trimestre

Primer trimestre: Calambres que asustan pero suelen ser normales

Durante las primeras semanas con Emma, sentía unos pinchazos en el bajo vientre que me preocuparon muchísimo. La Dra. Ferrer me tranquilizó explicándome que eran los ligamentos estirándose para acomodar al útero en crecimiento.

Los calambres leves similares a los menstruales son bastante comunes en este periodo. El útero comienza a expandirse y esto puede causar molestias similares a las que sentimos antes de la regla. Con Mateo, estos dolores fueron más intensos que con mis otros dos embarazos, pero igualmente normales.

Segundo trimestre: El dolor cambia de localización

Durante esta etapa, los calambres uterinos suelen disminuir, pero aparecen otros dolores. Con Lucas, comencé a sentir un dolor agudo en la zona de la ingle cada vez que me levantaba. Se trataba del dolor del ligamento redondo, muy común pero bastante molesto.

También empezaron los calambres nocturnos en las piernas. Recuerdo una noche, durante mi segundo embarazo, que tuve que despertar a Miguel para que me ayudara a estirar el pie porque el dolor era insoportable.

Tercer trimestre: Cuando las contracciones Braxton Hicks hacen su aparición

En mi experiencia, el tercer trimestre es cuando aparecen esas famosas contracciones «de práctica». Con Emma, las sentía especialmente después de caminar desde nuestro apartamento cerca de Jardines del Real hasta el mercado. El útero se endurecía durante unos segundos y luego se relajaba.

Los calambres en las piernas también se intensifican en esta etapa debido al peso adicional y la presión sobre ciertos nervios. Durante el verano valenciano, con el calor y la retención de líquidos, estos calambres eran aún más frecuentes.

5 Causas principales de los calambres dolorosos durante la gestación

1. Cambios hormonales que afectan a los músculos y ligamentos

La progesterona y la relaxina, dos hormonas que aumentan significativamente durante el embarazo, tienen un efecto directo sobre nuestros músculos. La relaxina, en particular, afloja las articulaciones y ligamentos, lo que puede provocar inestabilidad y dolor.

2. Deficiencias nutricionales: el papel del calcio y el magnesio

Durante mi segundo embarazo, los calambres en las piernas eran tan frecuentes que el Dr. Fernández me recomendó aumentar mi ingesta de alimentos ricos en magnesio y calcio. La deficiencia de estos minerales es una causa común de calambres musculares durante el embarazo.

3. Deshidratación y fatiga muscular

Con el aumento del volumen sanguíneo, necesitamos más agua. En los veranos de Valencia, mantenerse hidratada es un desafío constante. Aprendí que muchos de mis calambres nocturnos empeoraban los días que no bebía suficiente agua.

4. Presión del útero sobre nervios y vasos sanguíneos

A medida que el bebé crece, ejerce presión sobre diferentes partes de nuestro cuerpo. Con Mateo, que se colocó muy abajo desde el sexto mes, sentía unos pinchazos en la zona pélvica cada vez que caminaba demasiado.

5. Contracciones de Braxton Hicks: preparando el cuerpo para el parto

Estas contracciones «de entrenamiento» son perfectamente normales, aunque pueden resultar incómodas. Con Lucas no las noté mucho, pero con Emma y Mateo eran muy evidentes, especialmente después de la actividad física o al final del día.

¿Cuándo deben preocuparnos los calambres durante el embarazo?

Aunque la mayoría de los calambres son normales, hay señales que no debemos ignorar:

  • Dolor intenso y persistente, especialmente si se localiza en un solo lado del abdomen
  • Calambres acompañados de sangrado vaginal, por leve que sea
  • Contracciones regulares antes de la semana 37, que podrían indicar un parto prematuro
  • Dolor acompañado de fiebre, escalofríos o cambios en el flujo vaginal
  • Disminución de los movimientos fetales junto con los calambres

Durante mi embarazo de Emma, tuve un episodio de contracciones regulares en la semana 34 que me llevó a urgencias del Hospital La Fe. Resultó ser un susto, pero siempre es mejor prevenir.

Estrategias efectivas para aliviar los calambres durante el embarazo

Remedios caseros que funcionan de verdad

Después de tres embarazos, he probado prácticamente todos los remedios caseros que existen. Los que mejor me funcionaron fueron:

  • Estiramientos suaves antes de dormir: Con Mateo incorporé una rutina de estiramientos de 5 minutos antes de acostarme que redujo significativamente los calambres nocturnos.
  • Baños tibios con sales de Epsom: Un descubrimiento que hice durante mi segundo embarazo. Las sales aportan magnesio que se absorbe a través de la piel.
  • Aplicación de calor local: Una bolsa de agua caliente (no demasiado caliente) sobre la zona dolorida puede hacer maravillas, especialmente para los dolores de ligamentos.

Ajustes en la alimentación que marcan la diferencia

Mi amiga Sofía, nutricionista, me ayudó a ajustar mi dieta durante el embarazo de Mateo:

  • Alimentos ricos en magnesio: Incorporé más frutos secos, especialmente almendras, y chocolate negro (un capricho saludable).
  • Fuentes de calcio: Además de los lácteos, aumenté el consumo de sardinas en conserva y verduras de hoja verde.
  • Hidratación constante: Llevaba siempre una botella de agua reutilizable. Los días de más calor en Valencia añadía rodajas de limón y pepino para hacerla más apetecible.

El papel del ejercicio adaptado a embarazadas

La actividad física adecuada puede prevenir muchos dolores. Con Emma asistí a clases de yoga prenatal en un centro cerca de casa:

  • Natación: Sin duda, el ejercicio que más alivio me proporcionó durante los tres embarazos. La ingravidez en el agua es una bendición.
  • Yoga prenatal: Las posturas específicas para embarazadas ayudan a fortalecer y estirar los músculos de forma segura.
  • Caminatas suaves: Intentaba dar un paseo diario por los Jardines del Real, ajustando la intensidad según me encontraba.

Errores comunes que empeoran los calambres durante el embarazo

Durante mis tres embarazos, cometí algunos errores que aprendí a evitar:

  • Permanecer demasiado tiempo en la misma posición: Con Lucas, mi trabajo como maestra me obligaba a estar de pie muchas horas. Aprendí a moverme más y cambiar de postura.
  • Calzado inadecuado: Durante mi primer embarazo seguía usando mis zapatos habituales. Con Emma descubrí la importancia de un buen soporte para el arco del pie.
  • Ignorar las señales de deshidratación: Los días más ocupados dejaba de beber agua para evitar ir constantemente al baño, lo que empeoraba los calambres.
  • Consumo excesivo de sodio: Con Mateo, los antojos de comida salada eran intensos, pero noté que los días que cedía a ellos, la retención de líquidos y los calambres empeoraban.

¿Cómo pueden ayudar las parejas cuando aparecen los calambres?

Miguel se convirtió en un experto en aliviar mis calambres nocturnos. Si tu pareja está embarazada, estos consejos pueden ser útiles:

  • Aprender técnicas básicas de masaje: Miguel encontró tutoriales específicos para embarazadas y me ayudaba a relajar las zonas tensas.
  • Estar preparado para los calambres nocturnos: Tener a mano una crema antiinflamatoria apropiada para embarazadas y saber cómo estirar correctamente la extremidad afectada.
  • Recordar la importancia de la hidratación: Miguel siempre se aseguraba de que mi botella de agua estuviera llena.
  • Compartir las tareas que implican esfuerzo físico: Especialmente importante en el tercer trimestre.

Las contracciones de Braxton Hicks: ¿Cómo distinguirlas de las verdaderas?

Esta fue una de mis mayores preocupaciones, especialmente con Mateo que nació algo prematuro (37 semanas). Las principales diferencias son:

  • Las contracciones de Braxton Hicks suelen desaparecer con el cambio de posición o al caminar un poco
  • Son irregulares y no aumentan en intensidad o frecuencia
  • Generalmente se sienten en la parte frontal del abdomen, mientras que las verdaderas suelen empezar en la espalda y extenderse hacia delante
  • No se acompañan de otros signos de parto como pérdida del tapón mucoso o rotura de aguas

Con Emma tuve un falso trabajo de parto que me llevó al hospital. La matrona me enseñó a cronometrar las contracciones, consejo que resultó invaluable con Mateo.

Como siempre digo, cada niño es un mundo, y cada embarazo también. Los calambres que experimenté con Lucas fueron diferentes a los de Emma o Mateo. Lo importante es conocer nuestro cuerpo, saber cuándo algo no va bien y no dudar en consultar con los profesionales.

Próximamente os contaré cómo estamos manejando los primeros dientes de Mateo mientras Lucas se prepara para su competición de fútbol escolar. Mientras tanto, cuéntame en los comentarios cómo has manejado los calambres en tu embarazo, ¡siempre aprendo tanto de vosotras!

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